Los pisos turísticos salen de la crisis a dos velocidades

Óscar Fraile
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Los negocios grandes se han sostenido con el alojamiento de trabajadores esenciales, pero los más pequeños se desploman. El sector ve una oportunidad para la 'España vaciada'

Dos clientes del apartamento Valtour Valladolid, recién llegados al alojamiento. - Foto: Jonathan Tajes

Si los hoteles de Valladolid están recuperando su actividad a marchas forzadas, la situación de las viviendas de uso turístico es similar, o peor. Realmente se trata de un sector que está saliendo de la crisis a dos velocidades. Por un lado están los negocios grandes, que ocupan bloques enteros de edificios y disfrutan de mucha más visibilidad en Internet. Algunos de ellos han abierto durante la pandemia, de forma voluntaria, para alojar a trabajadores de servicios esenciales. Y eso ha hecho que puedan salvar la temporada. Pero en el otro lado están los particulares que disponen de alguna vivienda para alquileres cortos o que han habilitado parte de la suya para este menester. En este caso, no ha habido salvavidas al que agarrarse. Al cierre obligado se ha unido ahora la desconfianza de muchos clientes, aunque el sector poco a poco va retomando el vuelo.
Uno de los negocios que ha podido mantener el tipo al dar asistencia a profesionales que siguieron trabajando durante la pandemia ha sido el de los 20 apartamentos turísticos ubicados en el número diez de la Plaza Mayor. Su responsable, Leticia Álvarez, reconoce que en cuanto se decretó el estado de alarma se tuvo que enfrentar a un aluvión de cancelaciones. Dadas las circunstancias, tuvo que devolver el dinero a todo el mundo. Después de unos días de parón, decidió darse de alta como alojamiento para servicios esenciales, al igual que hicieron otros negocios hoteleros de la ciudad, de todos los tamaños. Para ello tuvieron que cambiar su tarifa por días para poner precios «más asequibles y para estancias más largas», de las que se beneficiaron algunos sanitarios y maquinistas en un primer momento. Después, cuando se permitió más actividad, llegaron muchos trabajadores de la construcción, y cuando se autorizaron los viajes entre provincias, el negocio volvió casi a su actividad normal. De hecho, durante esta semana ha tenido los 20 apartamentos ocupados. Y las perspectivas a corto plazo son muy buenas. «Tenemos bastantes reservas, la mayoría de españoles que vienen a Valladolid a ver a sus familiares, pero también algunos extranjeros, sobre todo de Francia y Reino Unido», señala la propietaria.
Álvaro Garmilla, responsable de los apartamentos Garval y Valtour Valladolid, también ha sufrido los efectos de la pandemia, pero esta situación ha sacado su lado más solidario, ya que en abril y mayo dio cobijo a personal sanitario sin cobrarles ni un euro. Ni siquiera los gastos de luz. «Fue nuestro pequeño granito de arena en esta situación, que nos ha golpeado a todos», señala. Y todo, pese a que en marzo le cancelaron el 90 por ciento de las reservas. «En un día llegamos a tener más de 50 noches canceladas», lamenta. El 14 de marzo salieron los últimos clientes de su negocio, y lo hicieron antes de lo previsto por miedo a que no les dejaran entrar en su ciudad de origen. Y hasta el 31 de mayo no volvieron a recibir a su primer cliente «post-pandemia». Todo ello después de aplicar un nuevo protocolo de seguridad y limpieza. «Estamos siguiendo las medidas y protocolos indicados en cuanto a método y materiales para realizar las limpiezas y desinfecciones, además de que tenemos implantado desde meses antes de la covid-10 un sistema de autocheckin y autollegada con lo que evitamos contactos innecesarios interpersonales», añade Garnilla. 
Los negocios más grandes han podido resistir mejor la crisis al alojar a personal que realizaba servicios esenciales.Los negocios más grandes han podido resistir mejor la crisis al alojar a personal que realizaba servicios esenciales. - Foto: Jonathan TajesPero, sin duda, los que peor lo han pasado durante esta crisis, los que todavía siguen inmersos en ella, son los particulares que alquilan una vivienda o parte de ella. Ellos no tienen tanta visibilidad como los grandes negocios de bloques de edificio y en ocasiones tampoco generan tanta confianza, por mucho que se afanen en la limpieza y desinfección. Francisco Miguel alquila un loft en el centro de la ciudad y reconoce que con la llegada del estado de alarma se canceló todo y «las consultas para reservas futuras prácticamente desaparecieron». Esta experiencia le ha hecho cambiar su estrategia, y ahora alquila para estancias más largas, lo que le permite hacer limpiezas más exhaustivas cuando toca.
También Carmen, que alquila un apartamento a cinco minutos de la capital, reconoce haber sufrido un descenso de reservas, pese a tener la vivienda «completamente desinfectada con lejía y alcohol de 70 grados. Lo mismo le ha sucedido a Gustavo con un apartamento en San Quirce. «Durante el estado de alarma y hasta la entrada a fase uno solo había consultas para alquilar de forma tradicional, es decir, larga duración, pero hora se está recuperando tímidamente. Lo que más ha caído, según él, son las reservas de una sola noche para descansar en mitad de un viaje largo. «Por ejemplo, entre Francia y Andalucía o Francia y Portugal», explica. «Hemos aumentado el tiempo dedicado a la limpieza, incluidos productos que desinfectan textiles, y hemos incrementado el número de toallas y ropa de cama para que pasen más de cinco días entre un huésped y otro», señala este propietario, quien también ha adquirido una máquina de ozono.
También el único miembro de la Asociación Hoteles de Valladolid propietario de una vivienda turística, Antonio García, reconoce la caída. «Hemos tenido un bajó importante, con dos meses cerrados, pero ya estamos recuperando», asegura.
Vistas desde los apartamentos turísticos de la Plaza Mayor.Vistas desde los apartamentos turísticos de la Plaza Mayor. - Foto: Jonathan TajesCrisis y oportunidad

De cualquier modo, como en todas las crisis, surgen algunas oportunidades. Al menos eso es lo que creen desde la Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos (Fevitur). Su presidente, Tolo Gomila, asegura que, en estas circunstancias, «las preferencias de los turistas son destinos de interior, poco masificados, tipologías de alojamientos pequeños, individuales y preferiblemente sin zonas comunes». Además, opina que «hoy los destinos de interior y la denominada ‘España vaciada’ tiene una clara oportunidad en esta desgracia».
Sin embargo, sostiene que, en términos generales, la situación es muy complicada tras la orden ministerial de cierre y la prohibición de viajar entre provincias. «Si a eso le sumamos la desconfianza sanitaria, la pérdida de capacidad económica de todos los ciudadanos y las fronteras internacionales cerradas hasta el pasado 21 de junio, tenemos la ‘tormenta perfecta’ del sector», asegura. Según él, «no hay que engañarse, la temporada está perdida», y cree que en los turistas nacionales estará la clave para minimizar el desastre.