Un mercado generacional

Iñigo Seoane
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Un especialista en coctelería que apuesta por el ocio nocturno

Un mercado generacional - Foto: Jonathan Tajes

Aunque nació en Barcelona, es vallisoletano de adopción desde los ocho años, cuando destinaron a su padre a trabajar aquí. Desde el principio empezó a valorar la ciudad en la que estaba y ahora la promociona siempre que sale del país en diferentes conferencias como barmanager.  Es el gerente de ‘El Niño Perdido Cocktail&Bar’ que ha ganado recientemente el premio a ‘la mejor carta de cócteles de España y Portugal’ en el World Class Competition celebrado en Barcelona. También es director de contenidos del FIBAR, proyecto que espera con ganas cada año. 

1.Museo Oriental  (Paseo de Filipinos, 7). Empieza por aquí porque es uno de los sitios que más recuerda cuando llegó a Valladolid por su singularidad. Más tarde se sintió muy atraído por la ceremonia del té y ha relacionado mucho con su trabajo: «Asia es la cuna del servicio, y para un hostelero como yo Asia significa mucho con todo el tema de las liturgias y el servicio».
2.Archivo Municipal (Calle de Santo Domingo de Guzmán, 8). Comenta agradecido que «he tenido la suerte de tener que ir aquí a hacer varios papeleos y varias consultas. He alucinado al entrar por como está adaptado todo el interior». Aunque últimamente esté más abierto al público, para él es una lástima que la gente no pueda disfrutarlo más, y que no sea tan referente como el de Simancas. «Los documentos que tiene dentro que son impresionantes. Es como un secreto, una de las cosas desconocidas de Valladolid».
3.Mercado del Val. Al final es su mercado habitual donde hace su compra del día a día, pero lo aprecia porque «es de los pocos sitios que todavía tiene nervio, que ponen en valor el producto de Valladolid y bueno, de toda Castilla y León». Lo tiene en mente como un buen lugar para visitar si se es de fuera y le gusta ver como se cruzan generaciones a la hora de ir a comprar. Valora bien la transformación realizada hace unos años:«la remodelación que hicieron está bastante conseguida, respeta sus orígenes pues todavía mantiene ese ambiente de mercado real».
4.Río Pisuerga. Juan casi siempre ha vivido en Parquesol lo que le ha obligado a conocer este lugar siempre que ha querido ir al centro: «Me ha tocado cruzarlo muchas veces, para bien y para mal, que también hay que cruzarlo en invierno», comenta entre risas. Se fija en como se relaciona la ciudad con el río, le gustan los paseos muy cuidados de los que la gente puede disfrutar, pero hay algo que le llama la atención: «Justo la parte que da al agua, ese trozo de tierra, me crea como misterio. Está ahí, pero no acabas como de conocerlo del todo».
5.Iglesia de Santa María de la Antigua. Para él es una de la iglesias más bonitas de Valladolid y lo explica haciendo un símil: «Es como más cerrada, más robusta, como más del carácter de Valladolid. El resto son ya como más presumidas». Recuerda también una anécdota: «Vino un señor una vez de Madrid diciendo que ‘qué pena que no estéis al lado del Bernabéu, para ser más famosos, que os conozcan más’ y le respondí ya le gustaría al Bernabéu ser como la Antigua».
6.Parque de las Norias. Le gusta ese aspecto como industrial y acercarse y ver lo espectacular que es, pero también le aprecia el poder verlo desde lejos e imaginar: «Soy un tío que emprende cosas y cuando veo espacios que están sin aprovechar me pregunto ‘¿que harías ahí?’. Es un sitio que podría ser perfectamente cultural, estilo al LAVA».
7.Estación de Tren (Calle de Recondo). Viaja muchísimo, cada vez más y lo destaca: «Este año no he pasado ni una semana entera en Valladolid». La conoce desde pequeño pero cuando empezó a viajar  más hace 5 años le dió una simbología especial: «Cada vez que llego es como llegar a casa, pienso que por fin he terminado el viaje, en vez de tirria le he cogido cariño»
8.Ferretería Juan Villanueva (Plaza Mayor, 16). Es un tío curioso y desde siempre ha disfrutado como un niño al ir: «soy cocinillas y no he perdido horas pero si muchos ratos intentado adivinar para que sirve cada cachivache». Presume con alegría de sus últimas visitas: «En algún apuro le he metido porque le he pedido cosas que incluso le faltaban, pensarán de mi que voy al fallo».
9.La Parrilla de San Lorenzo (Calle Pedro Niño, 1). No podía dejarla fuera de la lista. Su cocina tradicional le atrapa pero lo valora no solo como un restaurante sino como un espacio. «Es uno de los mejores sitios para llevar a alguien y poder impresionar, que alucine con lo que es comer o cenar en un museo, es uno de los grandes reductos de la cocina castellana». Piensa y duda mucho para elegir un plato favorito y se queda con las sopas: «la sopa castellana me gusta muchísimo pero la de cebolla me gusta más». 
10.La Cúpula del Milenio (Avenida de Miguel Ángel Blanco, 1). Es para él un icono de la ciudad, no solo por lo moderno que es, sino también por como representa a las nuevas generaciones que dice ver más abiertas. Concluye explicando porque tiene un significado especial: «es un lugar importantísimo porque fue el germen de uno de los proyectos más grandes e importantes a nivel personal como es el FIBAR, se ha convertido en un talismán».