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Se buscan camisetas del Pucela

M.B
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El abonado David Villanueva ya cuenta con una colección de 191 elásticas del Real Valladolid

David Villanueva posa con algunas de las camisetas de su colección en la plaza Juan de Austria, al lado del antiguo estadio José Zorrilla.

La primera fue comprada. En la tienda oficial del club que estuvo en la calle Colmenares. De la temporada 1997-98 y no dudó en colocar un 21 en el dorsal: «Me gustaba mucho Víctor. Recuerdo que poco después logré que me la firmara». La última quizá sea una de Roberto, el actual portero del Pucela. La consiguió en el desplazamiento a Ponferrada. Por el medio... «Entre las utilizadas por jugadores y preparadas para partido tengo 124, el resto son modelos de tienda. Ahora solo busco que hayan sido utilizadas en partido, porque normalmente son diferentes a las de tienda por pequeños detalles».

David Villanueva es abonado y peñista del Real Valladolid. Pero también es coleccionista. En su caso de zamarras de su equipo: «Siempre me han gustado las camisetas de fútbol y las del que equipo que llevas en el corazón, el Pucela, mucho más».

Esa afición le ha hecho recorrerse buenos puñados de kilómetros para hacerse con alguna pieza codiciada: «Me gustaría llegar a tener una de cada temporada, aunque está claro que de la primera época es complicado». La más antigua data de la temporada 1970-71, de cuando el Real Valladolid estuvo en Tercera. Se fue a Zaragoza a conseguirla: «Es una Condor. Junto con Mont-Halt eran las firmas que en esos tiempos tejían para la mayoría de equipos. Tengo alguna más de los años 70, son camisetas de algodón, con el dorsal cosido en cuero».

Incluso ha tenido algún ofrecimiento de los años 50, pero sin concretarse. Pero no son sus favoritas: «Tengo una de la Copa de la Liga del 84 y otra de la final de la Copa del Rey del 89. También una de Minguela de cuartos de final de Recopa utilizada en Mónaco». Tiene modelos extraños, que va compartiendo en @pucelashirts, como una tercera equipación que usó el Pucela en un partido de Copa en Irún de color amarillo y violeta; y muchas del que es su ídolo, Víctor Fernández.

Su afición comenzó en 1997. Aunque la ha ido depurando. Estuvo de recogepelotas del club tres años y, a pesar de que les tenían prohibido pedir camisetas, alguna obtuvo. Luego en los viajes –«hago unos diez por temporada», reconoce– ha ido logrando más.

Hace poco decidió imprimir unos flyers que se han visto en los alrededores del estadio y en algún barrio de la ciudad para ampliar su colección: «Si alguna persona tiene una camiseta en casa que no le da el valor sentimental que le puedo dar yo... dentro de mis posibilidades, si puedo la llegaría a comprar».