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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Cuadrar el círculo

19/03/2022

En un momento como el actual, en el que la presión de la inflación desbocada alimenta las protestas en todos los sectores empresariales y luego en los laborales, no se ven en el horizonte propuestas de los partidos políticos que contribuyan a revertir esa tendencia. Desde todos los ámbitos se pide, como es lógico, que se adopten medidas para que se rebaje la presión sobre los precios y sobre la creación de empleo y de riqueza. El sanedrín de los economistas neoliberales tiene la receta, la bajada de impuestos hasta casi su desaparición, pero más allá de esa hay que cuadrar el círculo de conseguir bajar precios y no caer en el intervencionismo, como denuncian.   

La reacción de las empresas eléctricas a la posibilidad de que se fije un precio máximo del kilovatio hora ha sido la de oponerse en redondo, porque ahí están los beneficios caídos del cielo de un sistema de fijación de precios que es a todas luces injusto y perjudicial para los consumidores, pero a ellos, les da lo mismo pensando en el reparto de dividendo. En la medida que esta decisión puede ser un escollo para lograr un pacto sobre los precios de la energía es preciso saber que ofrecen los partidos conservadores que se oponen a esa medida y que lo digan alto y claro, cuando el resto de ciudadanos que no son accionistas de esas empresas las señalan como las causantes de unos precios desorbitados. Pero también el Gobierno tiene que concretar cuáles son las líneas de trabajo para contener los precios de todas las energías, que todavía se desconocen.    

Es cierto que es fácil atribuir a la ultraderecha y a sus acólitos las consecuencias de la huelga del transporte con sus secuelas de cierre de cadenas de producción y pérdidas de empleo, pese al incremento desorbitado de los precios de los carburantes. Pero no hay que perder de vista que esa es una de las prácticas comunes de esos partidos para desgastar a los gobiernos, como ya se vio en un pasado lejano en el Chile de Salvador Allende y más recientemente en otros lugares, hasta llegar a la revuelta de los chalecos amarillos en Francia con el apoyo que recibían por parte de Marine Le Pen. La virulencia empleada por los promotores de esta huelga de transporte, un sector muy minoritario, ha pillado por sorpresa a los ministerios de Transporte y de Interior, que no han sabido dar una respuesta inmediata y que aplican la norma básica de cualquier negociación, que no habrá reuniones hasta que cesen unas acciones de fuerza que perjudican a todos los sectores productivos 

El PP se ha desligado de las protestas en la calle avaladas por Vox y al mismo tiempo ve difícil alcanzar un pacto con el PSOE si no se aceptan sus propuestas –lo mismo que hacía Pablo Casado- sobre una reducción generalizada de impuestos. Habrá que ver hasta dónde llega la voluntad de Núñez Feijóo de alcanzar acuerdos transversales como dijo en alguna de sus intervenciones cuando todavía se pensaba si dirigiría el PP. Al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a sus socios de Unidas Podemos -que deben apearse de posiciones maximalistas-, al principal partido de la oposición –que se separa de la estrategia de Vox- es preciso exigirles que alcancen acuerdos en beneficio y que se apliquen en cómo cuadrar el círculo, bajar precios vía bajada de impuestos y compartir los sacrificios.