80 años de pasión por el cine en la vida de Delibes

D.V.
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La exposición 'Más allá de las novelas. Delibes: el cine y el teatro' permanecerá en la sala de exposición de la Casa Revilla hasta el 11 de diciembre

Exposición 'Más allá de las novelas. Delibes, el cine y el teatro' - Foto: Miriam Chacón / ICAL

Del Hispania y el Salón Pradera, que frecuentaba de niño en películas de tiros y risas, hasta los Cines Broadway, en las postrimerías de su vida, Miguel Delibes consagró más de ochenta años al cine en todas sus vertientes, como testimonia una exposición inaugurada este martes en Valladolid.

Su relación con el teatro y el cine fue "una pasión y fascinación más allá de que le adaptaran novelas", nueve en el caso de la gran pantalla y cinco en el de las tablas, ha precisado Elisa Delibes, presidenta de la fundación que lleva el nombre de su padre y gestiona el legado personal y literario del escritor fallecido en 2010.

A los cinco años, aproximadamente, se forjó como espectador en las butacas del Hispania, situado en la calle Muro, y del Salón Pradera, en la Plaza de Zorrilla, una afición que nunca dejó alentar con el paso de los años en su faceta periodística (caricaturista, reseñador y comentarista), como ocasional actor a la órdenes de Orson Welles en el Museo de Escultura ('Míster Arkadin') e incluso como adaptador de diálogos.

La vida de Miguel Delibes (1920-2010) como espectador fue "la más larga, la más amplia de su vida junto a la de cazador, que finalizó en 2006 ó 2007 en los Cines Broadway" en sesiones exclusivamente reservadas para él por su amigo Francisco Heras, propietario de las salas, ha rememorado su hija, en declaraciones que recoge Efe.

"No podía escuchar ya, casi ni ver y entender", ha proseguido Elisa Delibes, habitual acompañante de su padre a las sesiones y estrenos durante la celebración, cada año, de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), que en 1993 le entregó una Espiga de Honor y dedicó un libro a su relación con el cine y su obra, firmado por Ramón García Domínguez.

De todo ello da cuenta la exposición titulada 'Más allá de las novelas. Delibes: el cine y el teatro', que permanecerá en Valladolid hasta el 11 de diciembre bajo la coordinación, como comisario de la misma, del escritor Jesús Marchamalo.

Nueve novelas del narrador homenajeado han sido llevadas al cine desde el estreno en 1962 de 'El Camino', de Ana Mariscal, hasta el de 'Una pareja perfecta' (1998), de Francesc Betriú sobre 'Diario de un jubilado'.

De ese elenco forman parte 'Retrato de familia' (1976), de Antonio Giménez Rico, el director que más veces le ha adaptado, quien también llevó a la gran pantalla 'El disputado voto del señor Cayo' (1986) y 'Las ratas' (1996), mientras que Antonio Mercero estrenó 'La guerra de Papá' (1977), basada en 'El príncipe destronado', y 'El tesoro' (1988).

La más exitosa y que mayor satisfacción le produjo fue 'Los santos inocentes' (1984), de Mario Camus, a la que siguió 'La sombra del ciprés es alargada' (1990), de Luis Alcoriza, para completar esa relación.

A ellas se añade una versión de 'El camino' para TVE dirigida por Josefina Molina y estrenada en 1978, y las cinco teatrales censadas sobre 'Cinco horas con Mario' estrenada en 1979; 'La hoja roja', en 1986; 'Las guerras de nuestros antepasados', en 1989; 'Señora de rojo sobre fondo gris', en 2018; y 'Los santos inocentes' (2022), la más reciente y única en toda su obra llevada a las tablas y celuloide.

De cada una de esas catorce versiones informa una vitrina con el libro en cuestión, en ocasiones su manuscrito, a veces entradas y programa de mano si se trata de la versión teatral, cartas cruzadas entre el escritor y los productores o actores, como agradecimiento o queja, fotografías, telegramas de agradecimiento, críticas periodísticas y diseños de la escenografía.