ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


Negociar

23/10/2020

Una vez que la moción de censura de Vox empieza a ser agua pasada, los problemas reales continúan donde estaban. Y uno de esos problemas pendientes es la embestida que el Gobierno pretende dar a la Justicia.

A las Asociaciones de Jueces, de fiscales, Audiencias Provinciales, el Colegio de Abogados de Madrid... se ha unido el Consejo de Europa además de la Unión Europea. La verdad es que no sé que más hace falta para que el Gobierno retire su proyecto de elegir al Consejo General del Poder Judicial saltándose la Constitución a la torera.

Hay quien quiere creer que el empecinamiento de Pedro Sánchez es su peculiar manera de intentar que el PP se siente a negociar.

Pero, si fuera así, lo único que demostraría es que es capaz de cualquier cosa con tal de salirse con la suya, incluido amenazar con saltarse la Constitución.

Yo no me termino de creer que el proyecto presentado por el Gobierno sea solo una amenaza desde la que negociar, más bien se ajusta como anillo al dedo a la concepción bolivariana de la Justicia que tienen sus socios de Gobierno.

Los bienpensantes creen que al estar en el Gobierno Pablo Iglesias y los suyos se están moderando. Yo más bien creo que cada día que pasa son Sánchez y los socialistas los que se están podemizando hasta convertirse en los perfectos compañeros de viaje de Podemos.

En todo caso pretender cambiar la manera de elegir el Consejo General del Poder Judicial es un escándalo en toda regla. Un escándalo que pone de manifiesto la irresponsabilidad del Gobierno y su deriva hacia modos y maneras que no caben en una democracia.

El Gobierno y sus medios afines culpan al PP de que hasta ahora no se haya llevado a cabo esta renovación además de que no se haya procedido a la elección del defensor del Pueblo y el nombramiento de algunos de los magistrados del Tribunal Constitucional .

Por su parte, el PP viene culpando al Gobierno de esta situación ciertamente anómala recordando que,sin ir más ,lejos el actual ministro de Justicia formó parte de un Consejo General del Poder Judicial que estuvo en funciones mas de dos después de haber cumplido su mandato. De paso aseguran que lo que no se niegan a negociar pero lo que no quieren es hacerlo con Unidas Podemos.

Este último argumento no es de recibo. Los populares no deben seguir bloqueando la renovación de las instituciones simplemente porque no le gusta Podemos. Su obligación es sentarse a negociar y demostrar en esa negociación la pericia suficiente para lograr, si no salir victorioso, al menos no salir derrotado de esa negociación.

En mi opinión, no es de recibo la estrategia del PP y es igualmente insoportable que la respuesta del Gobierno sea la de violentar la Constitución.

Mientras desde la Unión Europea nos avisan de que el camino que quiere emprender Sánchez choca contra los principios de debida independencia que deben de tener los órganos judiciales colocando a España a la dudosa altura de Hungria y Polonia en cuanto a la defensa del la independencia de los jueces se refiere.

En mi opinión, la mayor responsabilidad recae sobre el Gobierno que ha sido incapaz de buscar espacios comunes con la oposición, con el PP concretamente. Sánchez es un rehén de Pablo Iglesias, acaso un rehén que ya tiene el síndrome de Estocolmo y está encantado con la situación.

El caso es que Pedro Sánchez y su Gobierno están provocando una crisis institucional de consecuencias imprevisibles y lo peor es que enfrente el principal partido de la oposición, el PP es incapaz de hacer una oposición solvente y eficaz.

Pablo Casado lo único que hace es dar bandazos y también tiene su cuota parte de responsabilidad en que no se haya podido renovar hasta ahora el órgano de gobierno de los jueces.

El espectáculo es lamentable y debería llevar a Pedro Sánchez a reflexionar si es aceptable que todo un país pague un precio tan elevado como esta crisis institucional, para que él sea Presidente.

En cualquier caso tiene otras alternativas para poder seguir en Moncloa.

Sí, es totalmente desacertada la estrategia del PP pero es igualmente insoportable que la respuesta del Gobierno sea la de violentar la Constitución. Pero ¿en las manos de qué gente estamos?