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Juan José Laborda

RUMBOS EN LA CARTA

Juan José Laborda

Historiador y periodista. Expresidente del Senado


Soraya Sáenz de Santamaría y las crisis de este momento

27/02/2022

La vicepresidenta del Gobierno de Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, estuvo en la Cátedra Monarquía parlamentaria de la Universidad de Burgos para desarrollar una ponencia titulada Los Estados ante la gestión de crisis: ¿Tienen los Estados del siglo XX herramientas eficaces para dar respuestas a las grandes crisis del siglo XXI?
Sáenz de Santamaría captó la atención de los asistentes, que llenaron el Aula Magna de la Universidad, describiendo la resistencia de los Estados democráticos, como el nuestro, a caer en la demagogia (el mal de la democracia, según Tucídides, hace 25 siglos), aunque están asediados por el populismo y el nacionalismo, que se están adueñando de la política de las naciones democráticas; y que, por supuesto, ambos son los instrumentos definitorios de los gobernantes de los países en los que el Estado de Derecho, o sufre muchas limitaciones, o no existe en absoluto en sus constituciones, como Rusia. 
Es interesante constatar que el diagnóstico que hicieron los tres últimos ponentes en la Cátedra, Miquel Roca, Alfonso Guerra y Soraya Sáenz de Santamaría, de partidos diferentes, sobre las democracias en discusión (tema general del seminario), ha sido muy parecido. 
¿Sólo se recobra el sentido común y la visión clara y completa de la realidad cuando los representantes públicos salen de la esfera de la actual política partidaria? Quienes han tenido la bondad de haber leído mis opiniones sobre esa interrogación, recordarán mi contestación a esa pregunta: yo creo que los partidos políticos, en España y en otras naciones democráticas, ya no cumplen las funciones de representar opiniones e intereses de los grupos o clases sociales. Y no cumplen esa anterior función, porque el poder básicamente ya no está en el gobierno, en el Estado nacional, sino que se ha escapado hacia un punto indeterminado de lo que llamamos la globalización; a todos los efectos, especialmente, a efectos del control del poder. Hace falta gobernar la globalización, pero ahora vamos en sentido contrario (ejemplo: el horror de Ucrania).
Dentro de la esfera de la política, la información está sometida a los condicionantes del periodismo actual, y el periodismo actual, en gran medida, está condicionado por los argumentarios producidos por los centros de poder, y esos condicionantes suponen que la verdad ha sido sustituida por la simulación; el periodismo actual es una profesión que puede ser destruida, en su antigua función de informar y opinar en las sociedades modernas, por las técnicas publicitarias de los spin doctors, la versión actual de la agitación y propaganda (agit-pro del leninismo soviético), en esta época de redes informáticas.
Un mínimo ejemplo de lo que opino del periodismo de los argumentarios, sucedió cuando Soraya Sáenz de Santamaría entró en el Aula Magna de la Universidad de Burgos. Un número grande de periodistas estaban esperándola. No les interesaba lo que ella iba a decir sobre su conferencia, o si algún periodista tenía intención de saber sobre su tema, fue imposible preguntar de esa materia, porque los que llevaban la voz cantante, entre todos los colegas informativos, repetían y vociferaban una y otra vez la misma frase: ¿está usted de parte de Casado o de Ayuso?
Sólo cuando se está fuera de la esfera de la videopolítica puede uno no contestar tal interrogatorio, algo propio de políticos cautivos o detenidos de los argumentarios. 
En mi presentación dije de Soraya Sáenz de Santamaría lo siguiente: «su vocación por el Derecho surge de su interés por la historia de Roma, la creadora del derecho como fundamento de la sociedad y del Estado, y esa visión se relaciona con la reflexión sobre la seguridad jurídica en las sociedades occidentales, desde los míticos estudios históricos de Edward Gibbon (1737 - 1794), La Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano, y de Theodor Mommsen (1817-1903), Historia de Roma, con la que obtuvo el Nobel de Literatura en 1902».
Y dije también: «Tenía todas las cualidades para ser elegida líder de su partido, pero esta es una época que valora más ser, por ejemplo, una persona corriente, o como el caso de George Bush junior, una persona cuyo ejemplo cívico fue dejar de beber, mientras hoy no se valoran las cualidades de la experiencia en asuntos públicos, de conocer realmente el Derecho, y no sólo tener el título de licenciado en esa materia, en suma, un político que intuye cómo respira su sociedad, y por dónde marcha el mundo, para así asegurar su libertad; Soraya Sáenz de Santamaría no buscó popularidad en los escenarios de la videopolítica, pues su vida personal nunca fue mercancía publicitaria. Tal vez por eso, Soraya no fue buena candidata para la mayoría de sus conmilitones; un ejemplo más de mi opinión: los afiliados a los partidos no son representativos de la sociedad».
¿Tienen los Estados del siglo XX herramientas eficaces para dar respuestas a las grandes crisis del siglo XXI? A la vista de la tragedia de Ucrania, no parece. Vista la inhibición de las democracias europeas y de Estados Unidos, ¿sólo cabe esperar que Ucrania se convierta en otra versión de la resistencia de Vietnam o Afganistán?