Energía y materias primas disparan los costes de producción

Óscar Fraile
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Alguna gran fábrica ha llegado a cuadruplicar su gasto en luz y en gas, y otras pymes se ven contra las cuerdas por el alza de los carburantes

Instalaciones de Lingotes Especiales. - Foto: Ical

Al igual que sucede con las economías domésticas, las empresas de Valladolid viven una situación límite por el incremento de costes, que en algún caso ha llegado a triplicarse. Electricidad, gas, gasolina y materias primas son algunos de los ejemplos de facturas que están poniendo contra las cuerdas a negocios de todos los tamaños, desde las grandes industrias a las pymes. El IPC ha alcanzado el 10,8 por ciento en el mes de julio y, a nivel provincial, los precios subieron un 11,4 por ciento entre junio del año pasado y el mismo mes de 2022. Respecto al inicio de la pandemia, el alza del IPC provincial ya es del 15,4 por ciento.

Ante este panorama, algunas empresas han tenido que recortar márgenes para salir adelante, pero la norma general es trasladar esta subida de costes al precio de sus productos o servicios. Nadie vende a cuatro euros lo que le cuesta cinco fabricar.

Un ejemplo de estas dificultades es Lingotes Especiales. A pesar de cerrar el primer semestre con casi 55 millones de ingresos, un 32,4 por ciento más que el año pasado, la compañía pasó de ganar 1,69 millones antes de impuestos en ese periodo de 2021 a perder casi 600.000 euros este año. La propia compañía reconoció al hacer públicos estos resultados esta semana que las pérdidas podría mitigarse si se redujesen los precios de la electricidad y el gas.

Hace meses esta firma tuvo que 'descolgarse' de la aplicación del convenio «para salvar la empresa». Por entonces explicó que el precio de la materia prima se había duplicado y el de los costes energéticos se había multiplicado por cuatro, de modo que consideraba inviable aplicar una subida del siete por ciento de los salarios, tal y como dictaba el IPC a comienzo del año.

Otra compañía que está teniendo que lidiar con estos problemas es Michelin. Fuentes del fabricante de neumáticos reconocen que «a nivel general, la factura energética de la fábrica se ha multiplicado por tres en los últimos dos años», dentro de una actividad en la que el gasto eléctrico y de gas son los más importantes. Y eso a pesar de que esta empresa invirtió doce millones en 2010 en instalar placas solares en una superficie de unos 44.000 metros cuadrados en el tejado de la fábrica.

El transporte

Otro de los sectores afectados por esta crisis es el del transporte, en este caso, por el encarecimiento de los carburantes. Virginia Muñoz, de la empresa Transportes Muñoz del Río, reconoce que en el último año los costes del gasóleo han subido casi un 55 por ciento. «En el primer trimestre la partida de combustible ha ganado más peso en la estructura de costes, al representar el 37,7 por ciento de los costes de explotación para un vehículo articulado de carga, superando a la partida de personal y dietas, que representa casi el 30 por ciento de los costes», explica. Muñoz. Y no solo el gasóleo, la responsable de esta compañía añade que también soportan encarecimientos «en la mayoría de las materias primas», como los neumáticos. Según ella, el precio de los vehículos industriales se ha disparado un 25 por ciento.

En una situación muy similar se encuentra Ambuibérica, una compañía de transporte sanitario que cuenta con una flota de 115 vehículos en la provincia. El incremento en gasto de combustible ha aumentado un 41 por ciento en lo que va de año, y un 61 por ciento desde junio de 2021 al mismo mes de 2022, incluyendo las bonificaciones del Gobierno. «Es una barbaridad, a nosotros eso nos hace mucho daño», reconoce Gonzaga Higuero, consejero delegado de Grupo HTG, al que pertenece Ambuibérica.

La hostelería no se libra de esta 'tormenta perfecta'. Por ejemplo, José Manuel Rodríguez, responsable del restaurante El Hueco, asegura que ahora paga el doble por los suministros que hace unos meses, una partida «más importante que la materia prima, que también ha subido «entre un diez y un 20 por ciento... es una barbaridad», señala. Este negocio, de momento, puede sostener sus precios a costa de ajustar sus márgenes, pero Rodríguez no sabe cuánto tiempo podrá mantenerse así. «No dan un respiro, y nadie dice si esto va a durar tres meses, seis...», se queja. Por ejemplo, El Hueco compra ahora los lechazos, uno de sus platos estrella, un 20 por ciento más caro que hace unos meses. «Es todo, la carne, el pescado, el pan...». Con todo, es partidario de no fomentar el temor entre la población, para no dañar aún más el consumo.

Por otro lado, Asaja hizo público esta semana un estudio en el que analiza el coste de producción de la uva en la DO Rueda, para concluir que es de 51 euros. «A excepción de las amortizaciones, todas las partidas se están viendo incrementadas de mes en mes debido a la inflación», señaló la organización agraria en referencia a los costes de producción.