"La sociedad no sabe que el juego es una enfermedad"

M.B.
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Entrevista con el presidente de Ajupareva en Valladolid

"La sociedad no sabe que el juego es una enfermedad" - Foto: Jonathan Tajes

Desde hace tres años Antonio Aranzana es el presidente de Ajupareva (Asociación de jugadores patológicos rehabilitados de Valladolid) y desde el pasado de Fecyljar (Federación Castellano Leonesa de Jugadores de azar rehabilitado). Desde ambas lucha por reconocer el juego como una enfermedad y una adicción. Vallisoletano de 56 años, camionero de profesión, hace casi una década entró en Ajupareva como paciente. Sabe de lo que habla.
Hace un año hicieron público un mapa interactivo de puntos de apuestas. ¿Con qué realidad se encontraron en la capital?
Pues que lo que nos estaba llegando, es decir que se abrían locales de juego en zonas muy concretas de Valladolid, era real. Que Las Delicias, la zona del barrio de La Farola y el Camino de la Esperanza eran los que más llenos estaban de este tipo de locales de juego; y que lo que más nos preocupaba y nos preocupa es la cercanía a institutos, colegios y a centros escolares, ya que los chavales pueden salir en cualquier momento y acercarse a estas casas de apuestas.
Esas zonas de las que habla son de, quizá, renta más bien media baja... ¿por qué?
En La Rondilla también se va a abrir otro local de juego. Los operadores alegan que porque los locales son más baratos. Nosotros creemos que lo que están intentando aprovecharse es de la falta de dinero de esa gente y de la posibilidad que venden de que se puede conseguir fácilmente haciendo, por ejemplo, apuestas a sus equipos favoritos, con anuncios de que por 1 euro pueden ganar 1.000. Es un buen ‘chollo’ (ironía).
Después de analizar ese mapa y de ver la realidad, ¿cuál es la prioridad para Ajupareva, que se cierren locales, que no se abran más, que se aumenten las distancias entre ellos y los centros escolares u otras?
La principal es una moratoria, que se pare de abrir locales durante 4 años, como mínimo. Y ya veremos luego cómo funciona el mercado porque estamos convencidos de que no hay tanto jugador para sostener tantas casas de apuestas o salones de juego. Muchos de ellos van a cerrar y una moratoria de cuatro años permitiría ver cómo funciona el mercado... y si cierran dar nuevas licencias por los que cierren, pero no seguir dando licencias sin ton ni son, como se está haciendo, o caer en la locura de Madrid o Murcia, que tienen calles enteras llenas.
Sin olvidarnos de la distancia con colegios e institutos. Tiene que aumentarse a 500 metros. Es difícil porque los locales que hay para poder abrir este tipo de negocios son escasos y en las zonas que hay muchos locales son caros. Pero se tiene que hacer ese esfuerzo por parte de todos.
Esto es algo que está pidiéndose en otras Comunidades Autónomas. Por ejemplo, la moratoria no somos los primeros. Madrid tiene una, Murcia también. No concederán más licencias hasta que no haya una nueva ley del juego. Como las Islas Baleares. Es seguir el ritmo de otras Comunidades.
¿Por qué están seguros de que se van a terminar cerrando locales?
Porque hay muchos. No hay mercado para tantos. Hace tiempo se lo comenté a Luis González, secretario de Sajucal (Asociación de Empresarios de Salas de Juego de Castilla y León), y al anterior director de Ordenación del Territorio de la Junta, Luis González Gago. No hay tanto negocio como para que 40 establecimientos de juego en Valladolid estén todos los días llenos y sacando beneficios.
Acaban de presentar una proposición para una nueva Ley, o mejor dicho una modificación de la Ley ya existente. ¿Entiende que recibirán el visto bueno de todos los partidos políticos e instituciones?
Se espera eso, que todo el mundo lo apoye y aporte ideas e incluso más cosas para añadir a la proposición de ley. Creo que es una proposición bastante ajustada a lo que pide la sociedad hoy por hoy. Nosotros vamos a charlas, en las que esperan oír de nosotros que hay que ir a esos negocios de juego y hay que prenderles fuego, pero les dejamos claro que son negocios lícitos, que cumplen la legalidad, y que lo que hay que hacer es presentar alegaciones ante las instituciones.
Una cosa necesaria en Castilla y León, y que aún no hemos conseguido, es sentarnos los tres en una mesa: operadores de juego, instituciones y nosotros.
¿No se ha conseguido?
No. Sería la primera vez. No se había planeado hasta ahora. Y creemos que es necesario que nos sentemos las tres partes a hablar. Sobre todo por eso, por el clima social que hay tan alterado y tan sensible con este tipo de negocio.
¿Ha dicho en más de una ocasión que el juego es una droga?
Sí.
¿Suena duro?
Es una droga, es una adicción como otra cualquiera.
Aunque no está reconocida a nivel institucional como tal.
Estamos dando los primeros pasos. En Las Cortes en noviembre de 2016 ya reconocieron la ludopatía como adicción, instando a la Junta a tomar una serie de medidas, pero no se tomó ninguna. Ahora es un proyecto de ley que sí debería entrar en vigor.
¿Su mayor preocupación pueden ser los jóvenes y su facilidad al acceso al juego?
Nuestra preocupación son todos pero sobre todo los jóvenes. Tanto los que juegan presenciales como online. Porque el juego online es uno de los mayores problemas que tenemos ahora. En Ajupareva estamos cercanos al tercio de las personas que nos vienen con esta problemática. La inmensa mayoría, un 25%.-26%, son de apuestas deportivas; y el otro 7% de póker, slot, casinos...
¿El juego online está en aumento entonces por encima del presencial?
Cada vez hay más. La inmensa mayoría de la publicidad va dirigida al juego online, donde te dan los mejores bonos de bienvenida. Lo que no te dicen es que ese dinero no lo puedes sacar de esa cuenta salvo que hagas una serie de apuestas arriesgadas.
Anuncios de famosos, salas de juego en cada barrio, internet... no parece que luchen en las mismas condiciones.
No, no son en las mismas condiciones, aunque ahora los operadores de juego están queriendo cambiar, haciendo un lavado de cara. Por ejemplo, han llegado al acuerdo de que los anuncios no los protagonicen ni deportistas ni actores en activo. Otra cosa es que, por ejemplo, Cristiano Ronaldo deje de jugar y lo haga, como hizo Usain Bolt. Es algo que se lo han marcado los propios operadores. Me parece perfecto que se hayan dado cuenta de que la sociedad está hasta las narices, porque son más de tres millones de anuncios al año y, por lo menos, han quitado referentes de la televisión. Y eso era un problema para los más jóvenes.
¿Qué cifras manejan en la actualidad de pacientes o cómo se les llama a los adictos al juego?
Aquí les llamamos socios aunque realmente son pacientes. 239 tenemos ahora mismo en activo en Ajupareva. Está creciendo en los últimos años. El año pasado fueron 112 las acogidas y en octubre de este año ya se habían llegado a esas cifras. Este año rondaremos las 130.
También hay gente que acude a la Seguridad Social, a través de Salud Mental; también los hay que van a clínicas privadas y los hay que no piden ayuda, porque no se atreven. Por ejemplo, ahora Proyecto Hombre también trata la ludopatía y otra serie de asociaciones que están empezando.
Igual alguno no lo sabe pero usted mismo fue jugador y acudió a esta Asociación a rehabilitarse. 
El primer recibimiento que se le hace a uno de nuestros socios es ése, el de un paciente rehabilitado y un familiar. Lo que se trata es de empatizar con la persona y hacerle ver que yo he estado, que estuve en ese sitio hace unos años y ahora estoy aquí, que se puede salir de ello, pero todo depende de él. Se le puede traer aquí obligado mil veces, estar con la psicóloga y el doctor, pero si él no quiere... no se va a conseguir nada.
¿Qué es lo primero que debería hacer alguien interesado en la ayuda de Ajupareva?
El primer contacto suele ser por teléfono. Normalmente los primeros que nos llaman son los familiares porque detectan que hay un problema. Llaman, nos preguntan qué deben hacer, dónde venir. Lo primero es tranquilizarles y hacerles ver que de esto se puede salir, que es un problema y que su familiar está enfermo pero que no se da cuenta, y que es importante que venga a la asociación y hable con nosotros. Si se le consigue traer, nos sentamos, empezamos a hablar. Y si accede a venir, empieza a acudir a las terapias grupales, pasa por la trabajadora social, el médico, la psicóloga y pasa por manos de todos los compañeros rehabilitados. Y a los familiares igual, el tratamiento no es solo al enfermo sino a la familia.
Siempre se habla solo del jugador, pero las familias también sufren esa enfermedad.
La familia tiene el mismo tratamiento que el enfermo. Igual que las terapias. El apoyo a la familia es total.
Ajupareva cumple 30 años en 2020. ¿Cómo ha evolucionado y/o cambiado el juego en estas tres décadas?
Muchísimo. Ahora estamos actualizando la base de datos y vemos cómo ha ido cambiando el tipo de juego, la edad, los estudios, el perfil. Por ejemplo, en 1990 el perfil era mayoritariamente de un hombre, que jugaba al bingo y a las tragaperras. Había alguno que llegaba con problema con las cartas y lotería, pero pocos. De 1990 ha cambiado el tipo de edad, que entonces era de 45-50 años, casados o divorciados, que empezaban a jugar por aburrimiento; a personas más formadas, que creen que controlan, que saben de todo, con estudios -en estos casos, jugadores online, de apuestas deportivas-. Aunque se mantiene como dato curioso el tema de las tragaperras, que siguen funcionando, hasta el punto de que está en un 70% (por los salones de juego y las tragaperras más llamativas y de otros formatos, con juegos diferentes como póker, ruleta, la convencional... y en breve se instalarán en los bares). Sin embargo el caso de los bingos ya es residual.
¿Qué tienen previsto para el próximo año, el del 30º aniversario?
En breve presentaremos todos los actos. Con charlas especializadas en la Universidad Europea Miguel de Cervantes desde enero; conciertos en el Miguel Delibes; obras de teatro para público adolescente y adulto, sobre nuevas tecnologías y la ludopatía. En septiembre es cuando celebraremos esos 30 años, con otra serie de charlas sobre ludopatía, conductas adictivas, la publicidad, mujer y juego...
Además, desde hace poco tienen creada la Federación Castellano y Leonesa de Jugadores de Azar (Fecyljar).
Ya somos cuatro asociaciones, en Valladolid, Palencia y Burgos, y ahora abriremos una en Segovia. El 14 de marzo del año que viene celebraremos allí el segundo congreso regional. Hay que intentar dar a la población información sobre lo que hacemos, lo que somos y, sobre todo, para que pierdan el miedo y no se tengan que esconder. Hay asociaciones que están dispuestas a ayudarte pero tú tienes que dar el paso.
¿La sociedad ya es consciente de que el juego es un problema?
No. No somos conscientes de que ahí hay un problema. Hay una parte de la población, como asociaciones de vecinos, que sí tratan de pelear para que no se instalen casas de apuestas en sus barrios, pero poco más.
¿Por qué?
Porque esto siempre se ha visto como un vicio. La persona no dejaba de jugar porque no quería, es así de sencillo. Es igual que hace años con los alcohólicos. Ahora ya se sabe que son enfermos, pero hace años no se veía así.
Falta consciencia de que es una enfermedad.