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Rebeca San José

Empresas con apellido

Rebeca San José


Legados para los territorios

20/03/2022

El apellido, o nombre de familia, nos permite conocer nuestras raíces, pero también indica hacia dónde vamos como legado que podrá transmitirse a las siguientes generaciones. Y aunque el apellido nos identifique como grupo, bien sabemos que cada persona es diferente y tiene su identidad propia. Las empresas, a su vez, están formadas por personas, que constituyen su activo básico: obviamente tampoco hay ni puede haber dos empresas iguales.
Las empresas pueden clasificarse atendiendo a distintos criterios como pueden ser el sector en el que operan, su tamaño y su carácter, familiar o no. Una empresa adquiere la consideración de familiar cuando una parte importante de la propiedad se encuentra en manos de la familia fundadora y al menos un representante de la familia participa en la gestión. Pero lo que verdaderamente dota a una empresa de este carácter es su vocación de continuidad y de permanencia en el grupo familiar, todo ello con independencia del tamaño: desde grandes empresas, líderes en sus sectores, hasta un buen número de pequeños negocios que permanecen generación tras generación en nuestras calles. Cabe esperar que de una manera más o menos directa muchos de nosotros mantengamos un vínculo personal con alguna de esas empresas, bien sea porque trabajemos en ellas, porque lo haga alguien de nuestra familia o porque existen altas probabilidades de que alguno de nuestros hijos desarrolle su carrera profesional vinculado a una empresa familiar en el futuro. Los datos del Instituto de Empresa Familiar (IEF) nos permiten contrastar la anterior afirmación ya que en la Unión Europea se estima que hay 14 millones de empresas familiares, artífices de más de 60 millones de empleos en el sector privado. En España el 89 por ciento de las empresas tienen dicha consideración, generando el 67 por ciento del empleo privado (más de 6,5 millones de puestos de trabajo). Porcentajes similares, incluso algo superiores, podemos encontrar en nuestra Comunidad Autónoma: el 90,3 por ciento de las empresas pueden considerarse familiares (Dato procedente del estudio La Empresa Familiar en España, realizado por el IEF y la Red de Cátedras de Empresa Familiar).
Pero más allá de estas cifras, existen rasgos inherentes a las empresas familiares, y más específicamente, a las interrelaciones que se producen entre la familia, la propiedad y la gestión, que dota a estos negocios de cierta singularidad. Uno de esos rasgos definitorios es el compromiso, y quizás el más evidente es el que se produce entre la familia y la empresa, y no solo a nivel patrimonial. Así podemos encontrar empresas que vinculan el apellido familiar a la marca de la empresa como, en sentido contrario, marcas de empresa por la que son reconocidos los miembros de la familia empresaria, casi por delante del apellido familiar. Porque para lo bueno y para lo malo en la empresa familiar puede estar en juego la reputación del negocio, pero también la de los familiares. 
En ocasiones el compromiso se hace extensible al territorio. Muchas empresas nacen del deseo, incluso del sueño, de un emprendedor local que quiere hacer algo diferente; en algunos casos lo consigue y logra, además, que su proyecto se mantenga en el tiempo. Y aún habiendo sobrepasado fronteras, hay empresas que siguen vinculadas a sus orígenes: el arraigo, que se manifiesta en el compromiso con su tierra y con su gente, transformándose en aventuras compartidas. Tanto es así que hay quienes consideran que las empresas pueden ser «legados para los territorios». A su vez los territorios también permiten distinguir a las empresas, por su origen y por su ámbito geográfico de actuación. El territorio constituye así otro atributo distintivo de las empresas, familiares y no familiares, que marca sus raíces y puede determinar su rumbo. Otro 'apellido' para las empresas.