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Una mudanza aplazada

Agencias-SPC
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El PP pospone 'sine die' el traslado de su sede nacional, ubicada en la madrileña calle de Génova, e incluso ve «difícil» comenzar el año 2022 fuera del mítico edificio

Una mudanza aplazada - Foto: Tarekmj

El pasado 16 de febrero, tras el batacazo electoral de la formación en las elecciones catalanas, el líder del PP, Pablo Casado, anuncio que el partido cambiaría su sede nacional, ubicada en la calle Génova de Madrid, para romper con el pasado. Según apuntaba entonces, «no deben seguir en un edificio cuya reforma se está investigando en los tribunales», en alusión al juicio que comenzaba entonces por el pago de esas obras con la supuesta caja b del partido. Y es que aquella debacle se interpretó por la dirección popular, no así por los barones, como una herencia del pasado del que ha querido desligarse desde que accedió al liderazgo de la formación. «Las hipotecas en política no son hereditarias y no podemos seguir pagando facturas de cuestiones que ni conocemos», apuntó en su análisis de los resultados.

A pesar de aquel anuncio, la fuerza conservadora sigue sin fecha para la mudanza de su histórica sede central, pero presume de que el proceso abierto para llevar a cabo ese traslado se está organizado de forma «transparente» y «modélica». El partido abrió un concurso para que una empresa les ayude y apunta a que puede haber noticias «a la vuelta del verano». Eso sí, evita concretar cuándo será ese traslado, algo que achaca a que quiere que exista un «cumplimiento estricto de todos los procedimientos» y al hecho de que la moción de censura en Murcia y el adelanto electoral en Madrid ha consumido buena parte de su tiempo estos últimos meses.

Sin fecha

Así lo confirma el secretario general del PP, Teodoro García Egea, quien subraya que «cualquiera que haya hecho una mudanza sabe lo difícil que es encontrar un sitio» y hacer un traslado. «Y que todo eso se haga mientras no se baja el rendimiento de la sede en la que se está», apunta. En este sentido, el número dos de los conservadores -al que Casado encomendó gestionar el cambio- afirma que «muchos españoles» que hayan realizado una mudanza se estarán «viendo reflejados» porque suele «fallar la fecha» que a uno le dicen.

Eso sí, García Egea explica que iniciaron un «proceso transparente para buscar una nueva ubicación», a través de un concurso. «Sigue su curso y esperamos tener noticias próximamente», resalta. «Lo que queremos es que se desarrolle de forma transparente y además que exista una vigilancia para el cumplimiento estricto de todos los procedimientos.

36 millones de euros

Una de las dudas es si el partido podría abrir 2022 en la nueva sede o será un proceso más a largo plazo. Desde las filas populares, sin embargo, no se atreven «a dar un plazo». Tampoco aclaran si optarán por alquilar o por vender el edificio que ha sido su casa desde 1983, cuando llegaron de alquiler.

En su día, cuando Casado hizo el anuncio de que el PP abandonaría, el portal inmobiliario Idealista estimó que un edificio como el 13 de Génova -con más de 10.000 metros cuadrados repartidos en nueve plantas y cuatro de garaje- podría alcanzar en el mercado un valor de hasta 36 millones de euros si saliese a la venta. En caso de alquiler, su precio oscilaría entre 140.000 y 160.000 euros al mes.

Así, sin fecha, los populares afrontarán en el próximo curso la despedida de un lugar emblemático donde han podido celebrar victorias electorales, como lasque logró José María Aznar en 1996 y en el 2000, pero donde también han vivido algunas derrotas como las de Mariano Rajoy ante Zapatero en 2004 y 2008. Un icónico edificio que ha dejado imágenes graciosas como las de los mariachis cantando el «canta y no llores» tras las elecciones del 27 de abril de 2019 o algún susto como el intento de atentado que sufrió el edificio en 2014.