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Leti Martín, de Parquesol al mejor club del mundo

M.B
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La vallisoletana, a sus 33 años, disfruta del fútbol sala en Burela tras ocho temporadas triunfando en clubes italianos

Leticia Martín, con su familia tras conseguir la Champions en Burela.

Leticia Martín, o Leticia M. Cortés, como reza en sus redes sociales, puede presumir de palmarés. Acumula una decena de títulos, cosechados tras su paso por Italia, donde sumó una Liga, dos Copas y dos Supercopas; y con su actual club, el Burela FS, donde ya lleva una Liga, dos Copas, una Supercopa y una Champions (oficiosa aunque casi oficial, por aquello de que estaban todos los principales campeones de las Ligas europeas). Incluso llegó a ser internacional con la selección española en 2016. Como broche, hace unas semanas el equipo gallego en el que milita fue elegido el Mejor Club Femenino en los Futsal Awards 2021. A sus 33 años, asentada en la elite del fútbol sala nacional, asegura que aún tiene cuerda para rato. 

«De momento acabo contrato esta temporada, ya que firmé por dos. Yo me encuentro bien y me gustaría seguir», señala desde tierras gallegas.

Leti es vallisoletana y presume de ello. Concretamente de Parquesol. Su idilio con el deporte comenzó por su hermano, Luis, que jugaba de portero. Iba junto a su familia a verle y así comenzó ella con el fútbol: «Jugué un par de años en La Flecha, un equipo que recuerdo que tenía un campo en cuesta. Estuve allí hasta que ya no podía seguir porque no había equipo femenino». Así que junto a sus padres preguntaron a la Asociación de Vecinos de su barrio y se fue al CD Parquesol, ya de fútbol sala, aún compartiendo equipo con chicos. De allí a El Pozo Tudela, ya femenino. Y luego al Arturo Eyries FS, justo el año que ascendió a División de Honor femenina. «Había visto la Fase de Ascenso;ese verano jugué un torneo y me dijeron que si quería ir al equipo», recuerda. Y, con 15 años, debutó en la máxima categoría. Era 2003 y estuvo en el club hasta 2013: «En ese momento era diversión. Estudié Magisterio de Educación Física y también lo compaginé con un trabajo en el comedor del colegio Raimundo de Blas».

En 2013 desapareció el Valladolid FSF y a Leti le surgió la oportunidad de irse a Italia. El Isoloto Firenze se puso en contacto con ella... «por Facebook». «Por entonces había pocas jugadoras españolas en Italia y ese año hubo un bum. Recuerdo que hablé con una chica que había jugado en ese equipo, para preguntarle porque todo era desconocido. La verdad es que me apetecía un cambio y la ciudad, Florencia, me atraía». Así que hizo las maletas y comenzó a vivir ya del fútbol sala. Después de tres campañas en el Isoloto, dos de ellas entrenando a la base además de jugando y con una Copa en el bolsillo; se fue junto a varias compañeras al Olympus Roma, donde militó otras dos campañas, sumando su primera Liga, una Copa y una Supercopa. De allí al Montesilvano, donde se alzó con otra Supercopa, y un año para rematar con el Futsal Femminile Cagliari. «Estuve por media Italia. No por gusto, pero allí funciona así, es difícil estar en un sitio mucho tiempo», aclara.

Con la irrupción de la pandemia llegó la hora de volver. «Quería estar cerca de mi familia, aunque al final en Galicia también ha sido difícil. Los dos últimos años en Italia ya no me encontraba al cien por cien. Y me surgió Burela, mejor sitio imposible, ya que el último año lo había ganado todo», señala sobre su regreso a la Liga española, a un equipo donde coincide con una conocida del Valladolid FSF, la salmantina Bea Mateos. 

Con las gallegas ha sumado todos los títulos posibles, incluida una Copa Xunta, importante por los equipos que la juegan. El fin de semana del 26-27 de febrero buscará uno más, la Supercopa, en Jerez y ante el Futsi Atlético Navalcarnero. Luego llegará otra Copa de la Reina...

«Intento ir a Valladolid cuando me dejan, aunque con la pandemia he ido menos de lo que me hubiese gustado. Mi familia también viene cuando puede. En la Futsal Women's European Champions me vieron ganar un título por primera vez», añade la vallisoletana, cuyo futuro inmediato pasa por seguir disfrutando del fútbol sala y cuyo futuro a largo plazo quizá esté en los banquillos: «Me gustaría entrenar pero no a la base, sí a femenino adulto. Tengo el título de entrenadora, el de base y el de la Federación de Italia que, con un convenio con la Española, me permite entrenar a cualquier equipo aquí».

Irene García, en Poio FS. En la máxima categoría del fútbol sala femenino hay otra vallisoletana, Irene García. En su caso juega en el Poio Pescamar, también en tierras gallegas. Empezó en la escuela del Valladolid FSF, donde llegó hasta cadetes; y de donde pasó al Universidad de Valladolid, jugando hasta Segunda. En 2018 fichó por el Poio, donde está en su cuarta campaña. La de Castronuño, de 21 años, ya sabe lo que es estar en una concentración con la selección española sub 21. Fue en mayo del pasado 2021.