Otra prueba de fuego

Agencias-SPC
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Macedonia del Norte insta a los Veintisiete a retomar las negociaciones para su adhesión, porque no hacerlo podría derivar en un error geoestratégico en sus relaciones con los Balcanes

Otra prueba de fuego

Hace poco más de un año, en su cumbre de marzo de 2020, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea respaldaron la apertura de las negociaciones de adhesión con Macedonia del Norte, ampliando así la posibilidad de integración a más países surgidos tras la Guerra de los Balcanes (Serbia, Montenegro o Albania también están a la espera de poder unirse al bloque). Sin embargo, el proceso prácticamente quedó paralizado al poco de abrirse por el veto de Bulgaria, que exige a su vecino que reconozca que ambas naciones tienen una Historia y una lengua comunes.

El Gobierno de Sofía considera que los eslavos de Macedonia del Norte «son búlgaros que hablan un dialecto del búlgaro», pero a quienes el régimen comunista de Yugoslavia dio una nueva identidad y lengua «macedonia». Una opinión que rechazan desde Skopje y que ha llevado a una situación de bloqueo en la mesa de diálogo.

El consenso absoluto entre los Veintisiete es necesario a la hora de negociar la entrada de un nuevo socio en el grupo comunitario y, hasta ahora, todos los Estados miembro, excepto Bulgaria, apoyan el texto propuesto por la Comisión Europea sobre el marco negociador con el que se constituirá formalmente el diálogo para la adhesión.

Por eso, Macedonia del Norte se ha convertido en una «prueba de fuego» para la credibilidad del proceso de ampliación de la Unión Europea, por lo que las negociaciones para su integración no pueden seguir posponiéndose, según su ministro de Asuntos Exteriores, Bujar Osmani.

«Sería un grave error geoestratégico» dilatar todavía más el inicio de esas negociaciones, que también afectan a Albania, porque eso «tendrá consecuencias y ramificaciones» en toda la región de los Balcanes, subraya Osmani.

Los progresos de la nación balcánica en cuanto a la aceptación de la diversidad, la reconciliación y las relaciones con sus países vecinos «deben ser vistos como una referencia para la región y ser recompensados», insiste.

Por ello, a su juicio «es muy importante que la UE encuentre un camino» para poner en marcha formalmente las negociaciones de adhesión «sin más dilaciones».

El jefe de la diplomacia de Skopje confía en que, una vez pasadas las elecciones parlamentarias que celebrará Bulgaria este domingo, «se allane el camino para un enfoque más racional» que permita resolver las diferencias bilaterales y se pueda retomar el diálogo en el bloque comunitario.

«Es importante que el texto del marco negociador se adopte lo antes posible, esperamos que ocurra en el Consejo Europeo previsto para junio», insiste.

 

Albania, mejor posicionada

Junto a Macedonia del Norte, Albania también vio hace un año cómo la UE daba el visto bueno a a iniciar su proceso de adhesión, que se ha visto paralizado por la pandemia de coronavirus. Por eso, hace apenas unos días, la Comisión Europea instó a retomar las negociaciones, teniendo en cuenta que el Gobierno de Tirana ha puesto ya en marcha las reformas necesarias para entrar en el bloque.

«No hay una fecha todavía, pero esperamos que se pueda convocar -la mesa de diálogo- lo antes posible», aseguró el Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, tras reunirse con las autoridades de la nación y que destacó los «muchos progresos» realizados por el país candidato y la falta de avances desde Bruselas.

Entre las modificaciones exigidas, se encuentran cambios en materia de estado de derecho, respeto de los derechos fundamentales, mejoras en la Administración pública y política económica, educativa y de empleo. También uno muy espinoso, la reforma del Poder Judicial, que ya ha puesto en marcha y de la que la CE aplaudió la determinación albana para arrancar el proceso de reevaluación de jueces y fiscales en el marco del Tribunal Constitucional y del Supremo, así que como la puesta en marcha de un tribunal anticorrupción y para combatir el crimen organizado, haciendo, aplaudió Borrell, el trabajo para progresar en la «senda europea».

«No hacemos estas reformas porque nos las pidan otros, es lo que les debemos a nuestros hijos», justificó el primer ministro albanés, Edi Rama. «La UE es una bendición para las próximas generaciones, no hay nada en el futuro que se pueda comparar a la Unión Europea», agregó.

Al ser preguntado sobre la falta de avances en el proceso de adhesión, Rama insistió en que su país debe «seguir adelante con su agenda», haciendo que las instituciones funcionen mejor y que «los ciudadanos puedan vivir con estándares de la UE».

Mientras en Macedonia del Norte están pendientes de las elecciones en Bulgaria, en Albania miran a sus propias urnas. El próximo 25 de abril se celebran parlamentarias en el país, donde el premier socialista parte como favorito al triunfo por lo que el Gobierno podrá seguir alineando su política exterior a la del bloque comunitario, algo que desde Bruselas se percibe como una «fuerte señal del compromiso de Albania con su aspiración europea».

Poco que ver con su vecino de Macedonia del Norte, donde aún les tocará esperar para poder empezar con sus avances.