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Cuarteto de pop rock con cuatro trabajos y un quinto para 2023

M.B.
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Naïa surgió casi por casualidad, de las inquietudes de Rubén y Pablo, amigos de Aldea de San Martín. Comenzaron a ensayar en 2006 junto a Dani y poco después llegó Leandro

Grupo musical vallisoletano Naïa - Foto: Jonathan Tajes

Han tocado junto a Dover en la Plaza Mayor de León, ante más de 5.000 personas. Lo han hecho también en casa, en la Plaza Mayor de Valladolid, como teloneros de Bad Gyal. Han compartido escenario con Sidecars, Despistaos, Dinero... y cartel con Love of Lesbian o Supersubmarina. «Estamos cerca de los cien bolos», aseguran. Son Daniel G. Lagunar (voz y guitarra), Rubén Gómez (bajo), Leandro de la Sierra (guitarra) y Pablo Villar (batería). O, lo que es lo mismo, Naïa, un grupo vallisoletano con muchos años de recorrido, con dos EPs y dos CDs, y que para 2023 esperan tener nuevo trabajo. Han hecho desde punk californiano, hasta por-rock y y rock-pop: «También comercial, no nos importa decirlo». Y se han mantenido juntos pese a los años y algún que otro parón.

Su historia arrancó en 2006, de la mano de Rubén y Pablo, amigos de Aldea de San Martín. «Empezamos a aprender a tocar uno el bajo y el otro la batería. Un día lo hablamos y con mi hermano, Dani, empezamos a ensayar en unas naves de detrás de la avenida Salamanca, casi un palomar», recuerda Rubén. Por allí andaba también el germen de Sharon Bates.

Comenzaron con versiones para luego hacer temas propios, que sigue creando Dani. Y se subieron a un escenario por primera vez en 2007, en el bar Cuco, en Aldea de San Miguel. Ya con el nombre elegido: «Tras una tormenta de ideas, surgió éste, que sale del personaje de un libro que se llama Laia». El Connery y algunos pueblos de la zona fueron sus siguientes paradas antes de sacar, ya con Leandro, en 2009 su primer EP, 'Naïa', cuatro canciones en un trabajo «más oscuro», de punk californiano, al estilo de Pignoise (aunque a ninguno de ellos les gusta), Blink-182 o Green Day.

«No somos un grupo de tocar muchísimo, así que seguimos trabajando y componiendo varios años hasta grabar 'Polaroids' en 2014», aseguran. Diez canciones pop-rock, «más suave y luminoso que el anterior». Giraron el disco hasta en 30 fechas por año, la mayoría fuera de Valladolid, ganando el Festival Autonómico Territorio Bosco, lo que les hizo subirse a las tablas con Dover en León. Luego llegó 'Doce', pop-rock comercial, con influencias desde Pereza a Dikers y con colaboraciones como la de Álvaro Suite (banda que acompaña a Bunbury).

En 2018, tras un concierto acústico con Tontxu en el Zorrilla, editaron su último trabajo hasta ahora, 'Cuatro', que sacaron en Cd y en casete: «Cinco temas en directo». Eso les permitió hacer algún acústico más, y luego tocar en la Plaza Mayor de casa. La pandemia les paró, aunque menos, ya que fueron uno de los grupos elegidos por Fundación Intras para grabar una canción dentro del proyecto europeo Introspection Music Experience (IME): «'Luna llena' da vida a los dibujos de los chicos de Intras. Hicimos un par de conciertos online y estaban preparados varios en el extranjero, pero la pandemia lo impidió».

Con todo han estado en casi toda España tocando (este 2022 en León, Madrid, Segovia y en el Conexión). Y en 2023 estarán en Burgos, Segovia o Madrid, entre otros lugares. Además, siguen componiendo y trabajando para el próximo disco, que quieren sacar en 2023: «Queremos que sea una actualización de lo que hacemos. Dani compone, pero todos aportamos. Eso sí, buscamos un aire diferente a 'Doce'».

Sus letras hablan de experiencias personales (o ajenas) y su estética es importante. En Polaroid usaron el rojo y el negro; en Doce, el blanco con ilustraciones de una artista. El siguiente… «veremos».