100 años de Miguel Delibes

Charo Barrios
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Jorge Urdiales publica 'Castilla sigue hablando', un homenaje sentido al maestro de la Literatura, con entrevistas a personas que inspiraron su obra e incluso su propia vida

100 años de Miguel Delibes

Castilla le habló a Delibes hace 34 años con los temas de siempre (la sequía, la sed, el asado…), a través de las novedades del momento (Castilla en el Mercado Común, el canaricultor, las tentativas de repoblación…) y también recuperando en el último momento aquellos oficios y costumbres que tendían a desaparecer (las oreanas del Sil, el cangrejo de patas blancas, los palomares…). Delibes escribió todo aquello en un libro llamado Castilla habla. 
Miguel Delibes, ya en los años 80, se volvió a patear el campo en busca de noticias. Como el médico que ausculta al paciente, tomó el pulso a su tierra hace ya tres décadas. La editorial, Destino, levantó finalmente acta del estado de Castilla en 1986, ahora hace 34 años. 
Sería pueril decir que Castilla habla es un libro que no ha tenido el reconocimiento que se merece. Eso se dice de casi todos los libros y autores de los que uno habla. Sea como fuere, para mí, Castilla habla es una de las joyas del vallisoletano. Quizá por los temas que trata, por la facilidad de su lectura… Quizá porque cualquiera se puede ver reflejado en alguno de sus capítulos o, al menos, ver reflejados a sus padres o abuelos. 
Estamos ante un largo paseo por la Castilla de los años 80. En el libro, Delibes dedica un capítulo a cada uno de los personajes con los que se encuentra. Les hace hablar y contar su modo de vida o su experiencia pasada sobre algo. Cada capítulo, independiente de los demás, es un vivo retrato del palpitar castellano de hace 34 años.
No pretende hacer una enciclopedia de la Castilla de entonces con su obra. Busca recoger testimonios de la gente de su tierra, casi todos curiosos y algunos desconocidos incluso para los propios castellanos. Delibes, que manifiesta sus querencias, tiene presto el olfato para encontrar los viejos oficios que ya entonces se estaban perdiendo. Los encuentra y nos los presenta en forma de capítulos de Castilla habla.
Gran parte de aquellas gentes que se presentan en el libro, hoy ya no está. Ni siquiera nos queda el escritor, que se fue en 2010. Pero resulta que Jorge Urdiales, escritor que lleva años investigando a Miguel Delibes, ha querido continuar los pasos del gran Delibes por Castilla y presentó este verano su libro Castilla sigue hablando. 100 años de Miguel Delibes (Ediciones Cinca).
El profesor madrileño ha vuelto a contactar con, por ejemplo, Alfredo Rodríguez y su palomar, el protagonista del capítulo VIII de Castilla habla, o con Paulino, el guarda del río Omaña al que le dedica Delibes unas páginas de Mis amigas las truchas, o con Jesús María Reglero, con el que comparte tantas jornadas de caza en El último coto… Ha llegado a hablar con Juan Delibes y Adolfo Delibes, hijos del escritor. Ha charlado largamente con Herminio, el bichero de Vadillo de la Sierra, donde el maestro había estrenado coto en 1976. Con la excusa de visitar La Sinova, ha tomado el pulso a la agricultura, la caza y la política municipal actuales en el pueblo cercano de Castrillo Tejeriego. 


Cangrejos

Una ama de casa castellana le ha explicado que todavía se pescan cangrejos de río en Renedo de Esgueva y otra señora de Villavaquerín que había hecho de extra en la película, le ha contado con pelos y señales cómo fue el rodaje de Las ratas en su pueblo. Incluso ha dado con el Nini, el protagonista, ya crecidito, y ha charlado con él sobre aquel rodaje. Ha podido entrar en la casa de Marceliano, aquel chaval que en los años 40 le espantaba las perdices al escritor en Villafuerte de Esgueva. Se ha acercado hasta Quintanilla de Onésimo a ver a Rafael, almendrero que en este 2020 cumple 100 años… Así continúan las charlas de Jorge Urdiales con las gentes que quedan de la Castilla que conoció Delibes y con las gentes de la Castilla de hoy: la técnico de Cultura de Quintanilla, uno de los marineros que estuvo junto al literato en la guerra, el director del colegio en el que el periodista pucelano hizo el Bachillerato o el impulsor de las Rutas de Delibes, Jesús Julio Carnero, entonces presidente de la Diputación de Valladolid.
Castilla sigue hablando, según reza el libro, después de la muerte de uno de sus mejores escritores. En este año del centenario, este libro nos hace revivir qué es lo que queda del autor de las inmortales obras El camino y El hereje, y qué es lo que queda de su Castilla a través de una serie de entrevistas deliciosas a algunos de los que fueron personajes de sus novelas o de su vida. Es el mejor homenaje para un hombre que debió ser Premio Nobel.