El coronavirus retrasa la llegada de paquetes desde China

Óscar Fraile
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Correos reconoce que «las incidencias están afectando desde hace quince días al normal flujo de envíos» desde el país asiático a Valladolid

Almacén de Correos.

Si usted tenía previsto recibir en los últimos días algún paquete procedente de China, es muy probable que le llegara con bastante retraso o que todavía esté esperando tenerlo en la mano. Es una situación normal, teniendo en cuenta la paralización de la actividad que hay en el país asiático por el coronavirus.
Fuentes de Correos confirmaron a este periódico las quejas expresadas por algunos usuarios: «Las incidencias están afectando desde hace quince días al normal flujo de envíos con origen en China dirigidos a nuestro país». Principalmente hay dos motivos, según explican las mismas fuentes. El primero de ellos es el cierre de las oficinas logísticas donde se clasifican los envíos con destino al exterior de China. El segundo, la cancelación de vuelos interiores, «que está afectando al arrastre de mercancía y a las restricciones impuestas a la libre circulación de personas y mercancías, lo que se está notando tanto en China continental como, en menor medida, en Hong Kong, cuyo aeropuerto es el principal punto de carga de las expediciones hacia España», explican desde Correos. La empresa de mensajería incide en que «la consecuencia de todo ello es que los plazos de llegada a España de los envíos procedentes de China se están alargando, lo que también afecta a su distribución por parte de Correos».
Bien es cierto que las empresas de menos tamaño no se están viendo muy afectadas, pero porque no reciben tantos paquetes desde el país asiático, tal y como confirmaron a este periódico desde las empresas Tipsa, MRW, GLS y Nacex.
es seguro. Los retrasos están motivados por la paralización de la actividad en China y no por ningún aspecto que tenga que ver con la salud pública. Ante las posibles confusiones que pudiera tener la población, la Organización Mundial de la Salud (OMS) está inmersa en una campaña contra la «desinformación» para dejar claro a la población que este tipo de virus no sobrevive mucho tiempo en los objetos que se suelen enviar por correo, de modo que no hay ningún riesgo de contagio para las personas que los reciben. Lo mismo sucede con los billetes o monedas chinos.