Consejos de corazón

Íñigo Seoane
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El cantautor Alberto Rey, ganador del Onda Rock 2018, nos descubre sus lugares favoritos en nuestra sección 'Un paseo sentimental por Valladolid'

Consejos de corazón

Café Bar Borsalino (Calle San Blas, 17) «Es donde se cuece la escena pucelana y donde descubres músicos que surgen y ves a los de toda la vida, como José Carreño o Javier Vielba, que llevan un montón de tiempo allí y te pueden dar consejo», explica. No se olvida del público que cada dos domingos se da cita en el Open Mic, que lo hace un sitio «único». Y recalca su autenticidad: «No es lo mismo tocar en una sala ante cien personas, que sin micro ante veinte sintiendo el calor de la gente que se fija en lo que haces». 
Vinos Merino (Calle Macías Picavea, 11). Para él es un lugar «emblemático» donde poder empezar la noche tomando «unos vinos con los amigos» y lo recomienda para salir de fiesta como un sitio que hay que visitar «por lo menos una vez». Su relación va más allá y anticipa: «Fíjate si es importante en mi vida, que voy a sacar un single en el que se menciona este bar».  

Teatro Calderón (Calle de las Angustias, 1). Desde siempre le ha fascinado su construcción, tanto por fuera como por dentro. Pero hace tres años que cobró una importancia especial. «Formé parte del coro del Calderón en la ópera ‘Il Trovatore’ de Verdi, y me marcó representar esa obra allí, conocer bambalinas, cómo es ensayar y a toda la gente que trabaja para que salga adelante», recuerda.
Espacio Joven (Paseo Zorrilla, 101). Aquí tuvo lugar un concierto muy importante cuando estaba empezando. Desde entonces ha vuelto por lo menos una vez al año con diferentes actuaciones. «Me parece un sitio muy completo tanto para actuar como músico como para grabar canciones, incluso para formarte ya que tienen cursos de música de programas como el ‘Logic’ o el ‘Ableton’ a los que yo fui», comenta. Que esas herramientas estén disponibles para todo el mundo le parece un «lujo espectacular».
Colegio San Agustín (Avenida Madrid, 38). Es donde estudió desde los seis años hasta los dieciocho. Y a los ocho ya comenzó a dar clases de piano bajo la tutela de Nacho Martín, el teclista de los Celtas Cortos. «Si eras una persona muy creativa este lugar tenía muchas oportunidades. Tuve una infancia muy bonita y me permitió desarrollarme no solo educativamente sino también creativa y artísticamente», recuerda con cariño. Uno de sus profesores de piano le incitó a escribir una canción y así fue como descubrió que era algo que «tenía dentro y podía mejorar».
Plaza del Salvador.  Cuando ya actuó aquí, había conocido a más músicos y ya tocaba «menos cantautor y más grupo». Fue un concierto de verano dentro de una edición de ‘Emplazados’ y tuvo una revelación. «Viendo al público que había y la gente que había venido vi que realmente me quería dedicar a esto, que me iba a comprometer a ser músico al 100%. Tuve una visión muy clara del proyecto que quería llevar a cabo y cómo quería ser como artista», afirma. 
El Penicilino (Plaza de la Libertad, 5). La terraza enfrente de la Catedral le parece «espectacular» pero lo que le maravilla, va más allá, es la gente que reúne. «Es un sitio en el que encuentras personas de todas las edades y lo hace un lugar muy entrañable. Incluso yo me he encontrado allí con mis abuelos tomando un café con sus amigos mientras yo estaba con unas cervezas con los míos», rememora. 
Bar El Corcho (Calle Correos, 2). Siempre que vuelve a Valladolid intenta ir a tomar algo con los amigos y admite que «una croqueta o dos caen». Es una de sus comidas favoritas y las de este bar le apasionan. «Son increíbles, contando las de mi padre que también están muy ricas, son de las mejores, o la mejor croqueta que he probado en mi vida», declara. Le suponen un «viaje sensorial» y reclama que deberían ser más conocidas en España. 
Musical Tamayo (Plaza Circular, 14). «Hay muchas tiendas de música, pero para mí esta es la mejor que hay en todo Valladolid», asegura. Aquí compró su primera guitarra a los quince años y todavía hoy la conserva y utiliza. Todo lo que necesita tanto para conciertos como para grabar lo adquiere en esta tienda. Lo que mas agradece y la razón por la cual le gusta tanto este sitio es la gente que lo regenta.  «Te aconsejan musicalmente sobre que guitarra escoger, qué ukelele, micro o cable y sugieren instrumentos y productos buenos. Son personas de confianza y que lo hagan de corazón y con sentido se valora», asevera.
Cerro de las Contiendas. Reconoce que Madrid, la gente, el metro, puede llegar a estresar. Entonces cuando vuelve a Valladolid aprovecha para descansar. «Me encanta hacer deporte y es un sitio espectacular donde correr porque no te molesta nadie y siempre que voy surgen ideas, alguna melodía o una nueva canción. Me inspira bastante», concluye. 


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