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La psicosis del apagón llega a Valladolid

A.G.M.
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La venta de linternas, pilas, hornillos, estufas y bombonas de gas se dispara ante el temor a que se produzca una crisis de suministro energético: «Hemos llegado a vender a una sola persona tres hornillos y 28 cartuchos de gas. El miedo es libre»

Bombonas de gas en Ferretería Ortiz. - Foto: Jonathan Tajes

En el inicio de la pandemia del coronavirus, el miedo al desabastecimiento llevó a los supermercados a quedarse sin papel higiénico. Pronto ocurrió algo parecido con las mascarillas, convertidas en objeto de deseo del gran público, hasta el punto de que se dispararon de tal manera sus precios que obligó al Gobierno a intervenir. En el pasado invierno, hubo hasta psicosis a un encierro entre la nieve con la irrupción de Filomena y aumentaron las ventas de palas. El nuevo capítulo de estos comportamientos impulsivos de los compradores vallisoletanos se vive desde hace un par de semanas en las ferreterías y grandes tiendas de deporte, con la obsesión ante una posible crisis de suministro energético que focaliza las ansias de estos clientes en hornillos de camping, cartuchos y bombonas de gas, estufas, pilas, linternas... y todo lo que pudiera integrar un kit para la supervivencia ante el riesgo de un gran apagón que dejara a las ciudades sin servicio de electricidad y gas.

Todo empezó durante la última semana de octubre, a medida que empezaron a suceder las noticias que hablaban de la posibilidad de un evento de ese tipo en España, amplificada en decenas tertulias televisivas, a resultas de la noticia de que en Austria preparaban a sus ciudadanos para un gran apagón, algo en lo que andaban también otros países de Europa central, tal como Suiza y Alemania. A pesar de los mensajes tranquilizadores que se lanzaron por parte de expertos y autoridades gubernamentales –la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, llegó a decir que el suministro estaba «garantizado»–, el poder del miedo se imponía entre cada vez más personas hasta ir eclosionando en forma de compra compulsiva de productos con los que pertrechar el improvisado kit.

«Nosotros lo hemos empezado a notar el último fin de semana de octubre y ya no ha parado desde entonces. Ahora mismo ya no hay nada en la tienda ni tampoco se puede conseguir. Yo trabajo con dos marcas de hornillos y una no te pone fecha de entrega, mientras que la otra da para marzo de 2022. Es algo increíble», describía  Álvaro Represa, dueño de Ferretería El Arco (avenida del Puente Colgante), a El Día de Valladolid, quien compara la situación con «la que hubo con las mascarillas, que la gente las iba comprando compulsivamente»: «Los primeros días venía gente que te pedía el hornillo, el cartucho de gas o la linterna sin dar ninguna explicación. Ahora ya entrar y no solo te lo piden, sino que también buscan saber tu opinión».

BÚSQUEDAS EN GOOGLE

No solo acuden en busca del consejo de los profesionales del sector, sino que también se aprecia el repunte de la necesidad de información en las búsquedas de Google del último mes, donde 'apagón' aparece como un término más buscado que otros en boga como 'plusvalías', aunque sin llegar a superar a 'covid'.

Los picos de búsquedas tienen su inicio en los días posteriores a ese anuncio del 24 de octubre de la ministra de Defensa austriaca y hay luego un nuevo repunte durante la primera semana de noviembre, azuzado por las múltiples noticias que empezaron a circular tanto en internet como en la televisión: «Nosotros hemos llegado a vender a una persona tres hornillos y 28 cartuchos de gas. El miedo es libre», apuntaba Álvaro, de la Ferretería El Arco, quien decía que allí se suelen vender «seis u ocho hornillos de camping en todo el verano» y que en «diez días se han vendido 16».

En igual sentido, en Ferretería Ortiz (calle General Almirante) ya han empezado a sentir esa obsesión con «todo lo relacionado con el gas (hornillos, bombonas, cartuchos...), productos que no se suelen vender en esta época». Juan Carlos explicaba que «sobre todo, es gente mayor» y apuntaba que han intentado pedir más cocinas portátiles y no hay, si bien todavía tienen abastecimiento de la clásica bombona azul de Campingaz, que ya ha dejado de ser un producto de temporada para instalarse en esos kit de emergencia ante un posible apagón.

Lo mismo pasa en los grandes establecimientos, donde constatan el triple de ventas de determinados productos con respecto al otoño anterior, por ejemplo. Es el caso de Leroy Merlin, donde han notado un aumento en la demanda de un  211% en grupos electrógenos y un 230% en linternas. «También se ha incrementado mucho la demanda de conjuntos de iluminación aislada como los kits de energía solar,  las estufas de parafina o de pellets sin conexión eléctrica y las pilas», tal como apuntan fuentes de la cadena, que recuerda que «hay que tener en cuenta que el año pasado aún había zonas confinadas» por estas fechas.