UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


Exiliados

25/01/2021

No pudo ser más desafortunada la comparación que verbalizó el líder de Podemos estableciendo una similitud verdaderamente obscena entre quienes se fueron de España en el contexto de la Guerra Civil y quien se fue para eludir la acción de la Justicia. La distancia que va de los exiliados de la República al exPresident de la Generalitat es tanta, y de tal envergadura, que la comparación no se puede entender ni como manifestación de un desconocimiento histórico inexistente, ni como desviación moral o intelectual en asunto que fuera opinable. Sólo se entiende como una muestra de intencionalidad reveladora. Alguien personalizó estos días la abrumadora diversidad poniendo a Antonio Machado y a Puigdemont frente a frente. Y sólo imaginar la escena produce sarpullido.

La verdad es que la cuestión de fondo no necesita mucha argumentación, ni en el origen, ni en las causas, ni en las circunstancias. Bastaría contraponer la motivación que da significado al exilio con la actitud que explica la fuga, para llegar a la conclusión de que ni siquiera terminológicamente hay proximidad alguna. Cuando menos en todo lo demás; y hasta produce sonrojo intentar ponerlo de manifiesto. Los exiliados españoles, en su inmensa mayoría, perseguían dos objetivos tan elementales como salvar la vida y preservar la libertad, fuera la libertad de movimientos, fuera la libertad de conciencia y de expresión; muchos de ellos pudieron aportar su bagaje intelectual en otros lugares, otros terminaron en campos de concentración o de exterminio. Los que todavía pudieron hacerlo tras la dictadura, ya pocos desgraciadamente, cumplieron el deseo de volver una vez restaurada la democracia. El fugado tenía un objetivo mucho más prosaico, como suele serlo casi siempre la huida; no tenía motivos para temer por su vida; si temía por su libertad, no la de pensamiento, sería por el temor del prófugo a asumir las consecuencias de sus actos ilegales o delictivos.

Insisto, produce sonrojo comparar al que escapa de la dictadura y al que huye de la democracia. Haría bien el que comparó en detallar un poco más su punto de vista; y no para cambiar de opinión o para rectificar un error, que sin duda fue intencionado y consciente. Simplemente para explicar su sentido de las proporciones.



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