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Santiago González

CARTA DEL DIRECTOR

Santiago González

Director de El Día de Valladolid


El sentimiento comunero envuelve a toda la provincia

23/04/2022

La llama comunera se enciende en la provincia de modo intermitente cuando se acerca la fecha del 23 de abril y se echa la vista atrás en recuerdo de aquella fatídica batalla que tuvo lugar en 1521 en el entorno de Villalar. Escenario de la gran fiesta popular con motivo del Día de la Comunidad, este municipio acoge a miles de personas en sus calles y campas que se reúnen no para celebrar una derrota histórica, sino que pretenden mantener vigentes los valores que defendían aquellos hombres, representantes de ciudades con voto en Cortes, que lucharon por sus legítimos intereses y por el desarrollo de su tierra contra la autoridad de la época, un rey que miraba a lejanos proyectos imperiales. Y además no fue en ningún caso un movimiento que se circunscriba a una villa o a una comarca, ni siquiera a la provincia de Valladolid, ya que la Guerra de las Comunidades fue una rebelión que implicó a casi todas las provincias de la actual Castilla y León e incluso a varias limítrofes de las mesetas castellanas más al sur.
El pasado año se celebró el 500 aniversario de esta referencia histórica, por lo que es una efeméride bastante conocida por la población vallisoletana, a pesar de que los actos conmemorativos se vieron algo apagados por la pandemia de la covid. Por ello, no quería yo ahondar más en el relato del pasado, sino en el fruto que podemos extraer de todo aquello en el presente y en el futuro más inmediato. Villalar de los Comuneros, Torrelobatón, Peñaflor de Hornija, Tordesillas, Medina de Rioseco o Medina del Campo, entre otras, son poblaciones donde dejaron su huella estos héroes castellanos de hace cinco siglos. Y todo ello no puede ser aprovechado o rememorado solo cada 23 de abril, sino que deberíamos potenciar el conocimiento de nuestra historia común, acompañada por la gastronomía y otros atractivos naturales, artísticos y etnográficos, que seguramente tengan gran interés para muchos vallisoletanos y para muchos más visitantes de provincias limítrofes o de otros lugares de España. La revolución comunera es un hito extendido y suficientemente atractivo para aprovechar un tirón turístico con gran potencial.
Aunque algunos de los municipios, en especial Villalar, se está esforzando desde hace unos cuantos años en mantener viva la llama comunera con actividades a lo largo del año y con la puesta en uso de edificios y escenarios relacionados con la Guerra de las Comunidades, lo cierto es que hace falta un plan provincial o incluso regional para la identificación, rehabilitación y promoción de estos lugares con un cierto sentido histórico y un relato que pueda ser atractivo para los visitantes. Por supueso, todo ello complementado con el turismo rural, la gastronomía típica o las rutas senderistas que pueden convencer a miles de turistas a acercarse un fin de semana, un puente o durante el periodo vacacional. La belleza de Montes Torozos, Tierra de Campos, Vega del Duero, Valle del Hornija o Tierras de Medina deben mostrarse allende nuestras fronteras y convertir su visita en una experiencia que mezcle la historia, la naturaleza, la cultura y la gastronomía.
La Diputación editó el pasado año, con motivo del quinto centenario, una guía de rutas comuneras en la que se incluyen 14 localidades vallisoletanas. Una buena herramienta que ha pasado muy desapercibida, pero que debe ser un inicio para la promoción de un trocito de nuestro territorio que reúne un gran hito de nuestra historia que merece ser mejor conocida y explicada a tantos miles de personas que han oido hablar de los comuneros, pero no saben quiénes eran ni por qué luchaban. La Fundación Castilla y León, antes denominada Villalar, debería apostar también fuerte por que los castellanos y leoneses conozcamos y valoremos nuestro pasado común, por lo que no es momento de que dé un paso hacia atrás en su promoción con la llegada de Vox, formación a la que pertenece su presidente, Carlos Pollán, sino que todas las administraciones deben aprovechar el potencial de los comuneros como personajes históricos para revalorizar el territorio.