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Parada obligada en el Camino de Santiago

M.B
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Javier Poncela e Iván Calvo nos abren las puertas de este restaurante de Simancas, donde la parrilla es la protagonista

El jefe de cocina, Julio César Macías, en La Excusa. - Foto: Jonathan Tajes

Se encuentra en la octava, o quizá la novena, etapa del Camino de Santiago de Madrid. A unos 100 kilómetros de enlazar ya con el Camino Francés. Y, como su nombre indica, la excusa es perfecta para hacer un alto y coger fuerzas. Situado justo a la salida, o la entrada según se ubique uno, del Puente de Simancas, en la esquina del Camino del Rabil y la calle Calzada, a orillas del río Pisuerga, hace algo más de tres años que volvió a abrir sus puertas, tras un lustro cerrado, ya como restaurante.

La Excusa vino a complementar ese agosto de 2018 la oferta gastronómica que tenía la villa vallisoletana. De la mano de César Garrote, Javier Poncela e Iván Calvo, hoy son estos dos últimos los que llevan este establecimiento que apostó desde sus inicios por la parrilla y por el producto tradicional, pero «un poco más elaborado».

Simanquinos de residencia, vieron en el local cerrado desde 2013 una opción para abrir en él un restaurante: «Había mucho potencial». Y se lanzaron. Primero con una importante reforma, manteniendo apenas una viga y la estructura exterior. Dos de los socios venían de la hostelería y el tercero, del mundo empresarial. Y se entendieron. Primero con el nombre: «Surgió en una de estas tormentas de ideas en la que te das cuenta de que todo son excusas en la vida... excusas para tomarte la última, para dejar de hacer algo... para no irte». Como 'apellido' del nombre está el concepto del restaurante: 'food, wine and fine' (escrito en inglés y que viene a ser algo así como comida, vino y diversión).

«Con Julio, nuestro jefe de cocina, desde el principio hubo innovaciones en la carta, como tatakis, tartares, ahumados... pero sin olvidar clásicos, como rabas, torreznos, siempre bien cuidados y con buen producto», señala uno de los socios, Javier Poncela, reconociendo que arrancar un negocio en un mes de agosto fue complicado, pero que poco a poco han ido asentándose.

Julio César Macías cuenta con tres ayudantes en cocina y parrilla (que se encuentra a la vista nada más entrar en el local). Y los comensales tienen la carta a golpe de vista en un mantel de papel: «Los tops pueden ser las croquetas, los torreznos, el solomillo de pollo en panko... cualquiera de los entrantes. En verano, las pizzas funcionan muy bien, sobre todo la de salmón y aguacate. Y los de siempre, los arroces caldosos, el risotto, el chuletón, la entraña, el pulpo... y los postres, que están teniendo mucho éxito». La carta tiene una estructura fija, que oscila en cuanto a platos entre verano e invierno. Además, a eso le añaden ahora en este tiempo de frío la opción de un plato de cuchara, como los cocidos los jueves (por 15 euros más bebida).

Abre de miércoles a domingo, para comidas y cenas (mantendrán horarios estas semanas de navidades, donde cuentan con menús especiales y de grupo) y cuentan con una capacidad para unos 120 comensales en invierno, que pueden llegar a duplicar en verano gracias a sus dos terrazas ajardinadas y a su espacio para eventos.

Porque la situación de La Excusa es privilegiada, en un entorno verde, zona de paso para deportistas o simplemente andarines, con ese puente de Simancas de fondo y la villa oteándose en las alturas. Y estos días, tendrá un añadido a ser una parada del Camino de Santiago... ser la salida de la Cabalgata de Reyes.