Música que ilumina vida

SPC - miércoles, 9 de enero de 2019
De pie, Andrew Gourlay (d) y Jordi Gimeno, junto a los participantes en uno de los talleres semanales de la Orquesta - Foto: Miriam Chacon
Veintidós pacientes con parálisis cerebral y una decena de cuidadoras interactúan con cuatro músicos de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León en una iniciativa que echó a andar ocho años atrás

El poder transformador y motivador de la música queda fuera de cualquier duda al adentrarse un lunes cualquiera en la Sala Respiro de la sede de Aspace Valladolid. Allí, veintidós pacientes con parálisis cerebral y una decena de cuidadoras interactúan tras la comida con cuatro músicos de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, que con cariño, ritmo y el poder lúdico de la música consiguen despertar sonrisas e interacciones a la vez que se crea un ambiente mágico en el que lo sensorial prevalece sobre las barreras físicas o mentales.
A la sede de Aspace llegaron ayer el director de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL), Andrew Gourlay, y el director técnico de la agrupación musical, Jordi Gimeno, para compartir con los participantes una iniciativa que echó a andar ocho años atrás. Durante los cuatro primeros años del proyecto, como explica la gerente del centro de Aspace en Valladolid, Alicia Mateos, fueron los mismos cuatro chelos de la OSCyL quienes protagonizaron el taller, que hasta este año tenía periodicidad quincenal y que desde este ejercicio aumenta su frecuencia a una sesión por semana. «Desde el primer momento hubo un gran recibimiento y empatía con ellos, y los músicos pasaron a ser parte de nuestra familia de Aspace», subraya antes de reconocer que «conectaron muy bien», según informa Ical.
Belén Mulero, educadora social de Aspace Valladolid, es la responsable directa de coordinar la iniciativa en el centro, y destaca el «subidón que les entra» cada lunes, cuando «llega la hora de la música». Según explica, «cambian el gesto y la felicidad les ilumina la cara». Gracias a este proyecto, los pacientes tocan sus propios instrumentos e incluso «han bailado Grease y lo hacen fenomenal», explica.
Tambores, panderetas, cascabeles o xilófonos son algunos de los instrumentos de los que se valen los protagonistas, que reciben a Gourlay y Gimeno, acompañados por una pequeña delegación de medios, al son de ‘Carnaval, Carnaval’, y que los despiden entonando ‘Adiós con el corazón’, con sonrisas que no mienten sobre lo que les aporta la propuesta.

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