Oleada de robos en varios pueblos de Tierra de Pinares

ICAL
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Registrados más de una veintena de hurtos en casas de Aldeamayor, Boecillo, Portillo, San Miguel del Arroyo, Viloria y Aldea de San Miguel

Oleada de robos en varios pueblos de Tierra de Pinares

El sur de la provincia de Valladolid ha sufrido en los últimos dos meses una oleada de robos en casas de pueblos junto al eje de la autovía a Segovia (A-601). Municipios como Aldeamayor de San Martín, Boecillo, Portillo, San Miguel del Arroyo, Viloria y Aldea de San Miguel han sumado más de veintena de robos en domicilios de vecinos que viven de continuo en estos lugares por lo que la entrada de los ladrones, en busca de dinero en metálico y joyas, se produjo durante el día, aprovechando que sus moradores estaban fuera de casa.

Muchos de estos hurtos se han producido en pueblos como Portillo, San Miguel del Arroyo y Aldea de San Miguel que dependen del cuartel de la Guardia Civil situado en Portillo. Un puesto de la Benemérita que durante las últimas semanas se ha visto obligado a desplazar a varios de sus guardias a otro cuartel cercano de la provincia, en Mojados, para cubrir las necesidades del servicio de vigilancia durante las tardes ante el elevado número de bajas laborales de efectivos en ese lugar.

En el caso de Boecillo y Aldeamayor, dependen del cuartel de Boecillo que también tiene la plantilla incompleta. En este sentido, todos los alcaldes consultados por la Agencia Ical coinciden en que la falta de patrullas por sus pueblos favorece la actuación de los ladrones y las bandas de delincuentes. “Hay que reforzar la seguridad en los pueblos pero eso es imposible si los cuarteles, como es el caso de Boecillo, no tiene la plantilla completa”, explicó la edil del municipio María Ángeles Rincón. Una localidad que, además, cuenta con Policía Local pero que también está mermada de efectivos ya que sus tres agentes no pueden cubrir todos los turnos. “Tras los cuatros robos registrados en el pueblo en los últimos dos meses, la Guardia Civil me dice que intensificarán las patrullas en la medida de sus posibilidades”, apuntó.

El último robo denunciado en la Guardia Civil se produjo en la tarde del pasado 4 de enero en San Miguel del Arroyo, donde una casa sufrió la visita de los cacos que se colaron por una pequeña ventana de un baño. Una vivienda que está situada junto al Ayuntamiento de la localidad, donde en ese momento había la proyección de una película para los vecinos. “La tarde de ese viernes hubo movimiento por la Plaza Mayor del pueblo y nadie vio nada”, explicó a Ical el alcalde de San Miguel, José Arenal.

El ‘modus operandi’ es que los ladrones revienten ventanas o puertas cuando los moradores no están en el interior. Los cacos comprueban que no hay nadie llamando a los timbres, aunque en algún caso los ladrones fueron sorprendidos por los propietarios, lo que obligó a su salida a toda prisa. Los ladrones peinan en pocos minutos las casas, en busca de dinero y joyas, aunque también pueden llevarse algún equipo de tecnología de pequeño tamaño como teléfonos móviles y tabletas.

Todo hace indicar que los ladrones visitan el pueblo unos días antes de acometer el robo en busca de casas y para analizar su ubicación y posibles entradas a la vivienda. Algunos alcaldes precisan que tienen sospechas que estos cacos tengan alguna ayuda de los propios vecinos del municipio, quienes les facilitan información sobre salidas o ausencias de los propietarios en sus residencias, algo que es más habituales en las recientes fechas navideñas.

La localidad más castigada por la acción de los ‘amigos del ajeno’ ha sido Aldeamayor den San Martín que en las últimas semanas ha sufrido siete robos, cuatro de ellos en el casco del pueblo, dos en la Urbanización El Soto y otro más en Aldeamayor Golf. En todos los casos, salvo en uno, los ladrones entraron en casas donde habitualmente vive gente.

Su alcalde, Fernando de la Cal, reconoce que el pueblo ha vivido unas semanas de crispación tras estos sucesos al crear inseguridad entre los vecinos. En todo caso, recuerda que Aldeamayor ha vivido épocas mucho peores como en los años 2013 y 2014, cuando hubo robos más generalizados y los ladrones entraban en casa en busca de todo tipo de objetos.

 

Falta de guardias civiles

De la Cal incide en la falta de efectivos en la Benemérita que no pueden cubrir todos los pueblos a la hora de realizar labores de patrulla, algo que le han reconocido los propios guardias civiles de Boecillo, que es el cuartel de referencia para Aldeamayor. “Las emergencias y los servicios de asistencia se cubren rápido pero falta más presencia policial en las calles”, apunta.

El alcalde de San Miguel del Arroyo tiene previsto hablar con la subdelegada del Gobierno en Valladolid, Helena Caballero, para demandar más controles de vigilancia y patrullas para disuadir la visita de los ladrones a su pueblo. “La Guardia Civil recomienda que tomemos los números de matrículas de vehículos sospechosos que circulen por el municipio para luego facilitárselos”, explica. Los vecinos de Viloria cuentan con un grupo de Whatsapp para alertarse de la presencia de coches y personas desconocidas, que permite recabar información en caso de algún robo. “Estamos alerta pero el problema es que una patrulla del cuartel de Cogeces no puede abarcar todos los pueblos de la zona durante las tardes”, lamenta el alcalde del pueblo, Fernando Antorán.

Su homólogo en Portillo, Juan Ignacio Álvarez, echa de menos más información por parte de los responsables del cuartel de la localidad. No en vano, recuerda que ha conocido los tres o cuatro robos en su pueblo por los comentarios de algunos vecinos porque los afectados tampoco se lo han comunicado. Al igual que en los otros municipios, en todas las casas, salvo una, están ocupadas de continuo.