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13 de noviembre de 2018

Rondilla y Delicias estrenan las clases de Religión Islámica

Óscar Fraile - lunes, 6 de agosto de 2018
Rondilla y Delicias estrenan las clases de Religión Islámica
Los colegios Entre Ríos y Fray Luis de León incorporan esta asignatura optativa a su oferta educativa al haberlo pedido diez familias. La Comisión Islámica busca un profesor en la provincia

El aumento de población extranjera que ha registrado Valladolid durante las últimas décadas ha contribuido a crear escuelas con mayor diversidad cultural. Y eso se empezará a reflejar en la oferta educativa a partir del próximo curso. Los colegios de Infantil y Primaria Entre Ríos, ubicado en La Rondilla, y Fray Luis de León, en Las Delicias, comenzarán a impartir la asignatura optativa de Religión Islámica, toda vez que ha habido al menos diez familias que lo han solicitado en cada centro. Es la primera vez que sucede en Valladolid, aunque en tres colegios de Soria ya se hace desde hace dos cursos, y el año pasado se incorporaron otros tres en Soria y siete en Segovia, tres de la capital y cuatro de la provincia.

Por otro lado, en otros 22 centros escolares se estudiará Religión Evangélica, para lo que la Dirección Provincial de Educación ha dispuesto ocho profesores. La Católica abarca 147 colegios e institutos.

Precisamente los barrios de La Rondilla y Las Delicias son dos de los que más incremento de población extranjera han registrado en los últimos años. Según los datos del padrón municipal, actualizados a 1 de julio de este año, en La Rondilla hay 1.248 foráneos empadronados, lo que representa un 7,6 por ciento de la población, mientras que ese porcentaje baja a casi el seis por ciento en Las Delicias.

La Unión de Comunidades Islámicas de España presentó un estudio a finales del año pasado en el que sostiene que la población musulmana de Valladolid está compuesta por 5.705 personas. De ellas, 3.728 son extranjeras y 1.977 españolas, básicamente descendientes de musulmanes que han nacido aquí y otros que han conseguido la nacionalidad. Sin embargo, la asociación cultural Almostakbal - El Futuro, con sede en la capital, sostiene que en toda la provincia hay casi 7.000 y más de 8.000 si se cuentan las personas que están en situación irregular. Por su parte, el Ayuntamiento cifra en algo más de 3.000 los de la capital.

Más allá de este baile de cifras, lo que parece claro es que en las dos últimas décadas se ha registrado un incremento importante de musulmanes en Valladolid. Buena prueba de ello es que ya hay cuatro mezquitas en la capital. Una en La Rondilla, otra en Pajarillos y dos en Las Delicias (calles Granada y Olmedo). Además, está paralizada la construcción de la que está llamada a ser la mayor mezquita de Castilla y León, también en Pajarillos. El futuro Centro Cultural Islámico tendrá capacidad para medio millar de fieles. También hay otras dos en Medina del Campo y Medina de Rioseco.

Además, la comunidad musulmana también tiene intención de adquirir terrenos para construir un cementerio musulmán en el que dar sepultura a sus fieles según dicta el Corán. Es decir, en contacto directo con la tierra (sin féretro, solo con una sábana). De hecho, la Comunidad Islámica de España mantuvo contactos en febrero del año pasado con representantes de la Junta de Castilla y León para modificar la norma vigente y adecuarla a la  manera tradicional islámica de enterramiento.

El Acuerdo de Cooperación del Estado Español con la Comisión Islámica de España, reflejado en la Ley 26/1992, establece que «se garantiza a los alumnos musulmanes, a sus padres y a los órganos escolares de gobierno que lo soliciten, el ejercicio del derecho de los primeros a recibir enseñanza religiosa islámica en los centros docentes públicos y privados concertados, siempre que, en cuanto a estos últimos, el ejercicio de aquel derecho no entre en contradicción con el carácter propio del centro, en los niveles de Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria». Un derecho que recoge la Constitución Española en su artículo 27.3: «Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.». Las comunidades autónomas son las que deben facilitar los libros de texto y el contenido de la asignatura, pero siempre de conformidad con la Comisión Islámica. Este organismo destacó en el año 2016 la «cooperación y el trabajo ejemplar» de la Consejería de Educación para introducir esta enseñanza en la Comunidad.

Desde la asociación Almostakbal llevan más de dos años intentado conseguir introducir el Islam en las aulas. De hecho, su portavoz, El Bekkay Grioui, reconoce que llevaron a la Dirección Provincial de Educación las solicitudes de todas las familias interesadas, pero allí les comunicaron que se deben presentar de forma individual en cada centro. Cuando haya al menos diez familias que lo pidan, la asignatura se implantará. Almostakbal sigue trabajando en este sentido para coordinar a las familias y conseguir que en el futuro la Religión Islámica se imparta en todos los colegios de la ciudad. «No tiene sentido que se ofrezca en colegio de Soria y Segovia y no en los de Valladolid, donde la población musulmana es mayor», explica Grioui. El imán de la mezquita de Las Delicias, Said Fundy, añade que la intención es normalizar la presencia de esta asignatura en las aulas, e incluso conseguir que niños españoles la elijan como optativa en el futuro.

La Junta es la encargada de determinar el número de profesores que impartirán esta asignatura en función de los alumnos que haya, aunque estos docentes deben pertenecer a la Comisión Islámica de España, un organismo del que también dependen el material didáctico que se vaya a utilizar, los libros de texto y el contenido de los mismos. Fuentes de la Comisión reconocieron a este periódico que están buscando un profesor en Valladolid para evitar las molestias que supondría tener que designar uno de otra provincia. Los requisitos es que sea licenciado en Magisterio o Educación Infantil y que, evidentemente, conozca la materia que debe impartir. «Estamos trabajando codo a codo con la Consejería», señalan.



Desde los textos del Corán y la Sunna hasta la biografía de Mahoma



El Boletín Oficial del Estado del 18 de marzo de 2016 determina los currículos de Religión Islámica en Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato. Su enseñanza está dividida en ocho bloques en los que se abordan aspectos como el conocimientos del Islam, la inviolabilidad, dignidad y libertad humanas, las aportaciones de esta religión a la humanidad, la práctica de la adoración y la jurisprudencia islámica, la biografía del Profeta y el Islam contemporáneo en sociedades como la española y la europea. El primer curso contempla una introducción a los textos del Corán y la Sunna (colección de enseñanzas, dichos y aprobaciones silenciosas de Mahoma). También se establece que han de inculcarse valores que fomenten la no discriminación por razón de sexo y los que sustentan la justicia y la tolerancia.



«Es un gran paso que ayudará a  que los niños católicos no crezcan asociando el Islam al terrorismo»



Después de «tres o cuatro años» haciendo gestiones para conseguirlo, desde la asociación cultural Almostakbal - El Futuro, se congratulan de que «por fin» se pueda estudiar Religión Islámica en Valladolid, tal y como ya sucede en Soria y Segovia. «Tenemos derecho a ello en base al acuerdo firmado entre el Estado y la Comisión Islámica de España en 1992», recuerda el portavoz, El Bekkay Grioui. La intención de este colectivo es que poco a poco esta asigatura se implante en todos los centros escolares. «Es importante que se imparta de forma reglada porque es una garantía de que el profesor sabe lo que es el Islam», añade.

Grioui asegura que la gente «tiene un mal concepto» de esta religión, basado en el «desconocimiento». Y sabe que los atentados terroristas de los últimos años tienen mucho que ver. «El verdadero Islam es convivencia, paz y amor», añade. Por eso valora que se imparta esta asignatura. Sobre todo, por lo que puede significar para las nuevas generaciones. «Es muy importante la imagen de una persona dando clases de Islam para que los niños católicos lo normalicen y no crezcan asociándolo al terrorismo», explica.

Según él, la convivencia en el barrio es buena, aunque hubo momentos complicados las horas posteriores a cada atentado en nombre del Islam. «Había algún comentario cuando veían a una mujer con velo o un hombre con la barba, pero la mayoría es respetuosa», dice Grioui. Por eso ponen especial celo en que su mensaje de rechazo a estos ataques violentos llegue a la sociedad. De hecho, en febrero del año pasado estuvieron en un acto público en el Ayuntamiento, junto a la concejala de Servicios Sociales, Rafaela Romero, para reafirmar su «colaboración en pos de la buena vecindad y contra el terrorismo».

Por su parte, el imán de esta mezquita, Said Fundy reconoce que las nuevas generaciones de musulmanes nacidos en España, «no saben nada sobre el Islam», por eso considera que es «positivo» que es imparta esta asignatura. Además, recuerda que esta religión obliga a los padres a transmitir los valores que propugna a sus hijos, aunque «no siempre se hace». También lamenta que haya gente que mate en su nombre. «Los que lo hacen demuestran que no saben lo que es el Islam», añade. Fundy, natural de Costa de Marfil, hace hincapié en que esta religión «no es solo para árabes, africanos y asiáticos, sino para todo el mundo». De hecho, según un estudio de la Unión de Comunidades Islámicas de España, cuatro de cada diez musulmanes del país son españoles.

La mezquita de Las Delicias, ubicada en el número 44 de la calle Olmedo, también es la sede de dos asociaciones: Almostakbal, de ámbito cultural; y la Comunidad Musulmana, que se centra en todo lo que tiene que ver con la religión. Bien es cierto que la actividad principal de la mezquita es el rezo, y la cultural se reserva para el centro cívico del barrio. Por ejemplo, clases de árabe. «Es muy importante enseñar el idioma a los niños», asegura Grioui. En la mezquita hay dos estancias separadas por una cortina. La primera, más grande, está reservada a la oración de los hombres. Allí es donde está el imán o la persona encargada de dirigir los rezos. La segunda es menos espaciosa y está destinada a las mujeres, que ven al imán a través de una pantalla de televisión. Como dicta el Islam, hay cinco rezos al día. A las 5.00, 14.00, 18.00, 21.00 y 23.30 horas, aunque el horario cambia en función de la estación del año. Habitualmente acuden entre diez y 20 personas, excepto los viernes, día grande para los musulmanes, y los festivos, cuando pueden llegar a asistir unos 150.


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