Un VARapalo tras otro

M.B - jueves, 27 de diciembre de 2018
Un VARapalo tras otro - Foto: R. GarcÁ­a
El Real Valladolid se siente perjudicado por el árbitro asistente de vídeo en diez de los diecisiete encuentros jugados. «Me queda una sensación rara con el VAR», resumía la semana pasada el entrenador, Sergio González

«Tengo muchas ganas de que alguien me explique cuándo el árbitro sí va y cuándo no va a revisar las jugadas. Me queda una sensación rara con el VAR». Sergio González fue muy claro tras el encuentro ante el Atlético de Madrid. El entrenador reflejaba así el sentir de un vestuario cabreado tras aquel encuentro con mucha polémica. Pero realmente con esas palabras y las siguientes -«de vez en cuando es importante dar un toque de aviso porque estamos en la mejor Liga del mundo y nos merecemos las mismas condiciones que todo el mundo»- resumía el parecer de un club harto de los diferentes criterios que le ha aplicado el VAR (Árbitro asistente de vídeo) en este primer tramo de la Liga.
El director deportivo, Miguel Ángel Gómez; uno de los capitanes, Borja; y los protagonista de las últimas acciones controvertidas, Kiko Olivas y Nacho, han pedido lo mismo: unidad de criterio. «Cuando tienes la tecnología y la puedes usar, no entiendo que no se use», concluía Borja.
«El VAR ayudará al colegiado principal únicamente en caso de que se produzca un error claro y manifiesto en situaciones decisivas», recoge como principal definición el árbitro asistente de vídeo, que solo entra en cuatro supuestos: goles, penaltis, rojas directas o confusión de identidad.
A partir de ahí, sigue generando muchas dudas porque, a diferencia de lo que ocurría en el Mundial, los colegiados acuden poco a la pantalla para revisar las jugadas y se fían de lo que se les apunta desde el VAR (que se encuentra en Las Rozas).
¿Tiene razón el Real Valladolid? El club pone el punto sobre 10 de los 17 encuentros disputados hasta el momento. Salvo en uno, con una mano de Unal en el área del Betis, en el resto se ve perjudicado por el VAR.
El tanto del empate de Keko en la segunda jornada ante el Barcelona, anulado desde el VAR por fuera de juego, fue el primer punto de discusión. La línea no aclaraba si el atacante blanquivioleta estaba o no en posición antireglamentaria. A partir de ahí comenzaron las dudas. 
En la cuarta jornada, de nuevo Keko reclamó un penalti de defensa del Alavés Laguardia. El partido iba 0-0 pero ni colegiado ni VAR vieron pena máxima. En la siguiente, en Balaidos, el Pucela pidió mano de Maxi López en el 1-0, posible fuera de juego posicional en el 3-1 y un penalti -claro y nítido por agarrón a Kiko Olivas-. Del VAR nada se supo.
En la jornada 6, el Levante se adelantaba en el marcador con un tanto en un córner en el que Calero pidió falta por bloqueo. El tanto subió al marcador.
En la 7, en La Cerámica, el VAR -con el colegiado acudiendo a ver la pantalla- pitó penalti por mano de Kiko Olivas y ratificó el fuera de juego de Nacho (dudoso) que hubiese supuesto el 0-2.
En el Villamarín, además de esa mano de Unal, se pidió un penalti sobre Leo Suárez por un claro pisotón?. En ninguno de los dos casos entró el VAR. Ante el Espanyol, un posible penalti de Diego López, al arrollar a Calero en un despeje. Mientras que en Sevilla aún colea el gol anulado a Unal por fuera de juego posicional de Toni. 
Ante Leganés y Atlético se vivieron las dos últimas. Contra los pepineros, se pidió falta en el 1-4; y frente a los colchoneros... la mano de Arias, que ni el colegiado ni el VAR vieron.
El Real Valladolid podría llevar 6 puntos más en el caso de que el VAR, que aún no ha entrado a su favor, hubiese hecho caso a todas sus peticiones. Porque en San Mamés, el VAR ratificó la clara mano de Keko y el gol de Plano...

 

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