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18 de noviembre de 2018
Sociedad

Enoturismo, un negocio al alza en la provincia

R. GRIS - lunes, 9 de noviembre de 2015
Muchos turistas llegaron a las rutas turísticas para disfrutar de las catas.
Las rutas del vino de la provincia recibieron más de 200.000 visitantes durante el año pasado · El número de bodegas abiertas se eleva hasta las 92 en Valladolid cuando hace cinco años eran 38

Valladolid celebró ayer el Día Mundial del Enoturismo. Un negocio claramente al alza. La provincia de Valladolid tiene tres rutas certificadas por la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) y tanto bodegas como negocios relacionados con el mundo del vino están viviendo en el enoturismo una nueva oportunidad de crecimiento, tanto social como económico. Hay que tener en  cuenta que en España el número de visitantes a todas las bodegas de las denominaciones de origen vitivinícolas fue de 2.124.229 durante el año pasado, con un crecimiento del 25,2 por ciento con respecto a las 1.689.209 del anterior.
Si bien es cierto que en la provincia de Valladolid el enoturismo tardó en calar tanto en negocios como en las propias bodegas, durante los últimos años se está registrando una auténtica explosión y son cada vez más las empresas que se suman a las rutas turísticas para atraer a ese turismo de gastronomía que cada vez tiene mayor peso en la provincia. De esta forma, en la actualidad existen 92 bodegas pertenecientes a las rutas de Cigales, Rueda y Ribera de Duero que permanecen abiertas para que aquellos turistas que lo deseen puedan visitar sus instalaciones. Una cifra nada desdeñable si se tienen en cuenta que se situaba en 38 tan solo cinco años atrás.


La gerente de la Ruta del Vino de Rueda, Ángeles Jiménez, indicó que desde el nacimiento de la ruta se ha producido un incremento del 45 por ciento en referencia al número de socios que la componen hasta alcanzar los 95 (empezaron con 58). «Estamos muy contentos con nuestra situación actual. Llevamos poco tiempo y estamos observan un gran auge. Es una iniciativa que tiene mucho recorrido», indicó. Además, apuntó que la calidad de los establecimientos que se han sumado durante el último año es «muy elevada», incluso han añadido una Estrella Michelin a través del restaurante La Botica, en Matapozuelos.


Lo mismo  ha ocurrido tanto en Ribera como en Cigales. Bodegas, bares, restaurantes, tiendas de venta de vino, balnearios... La gastronomía, el patrimonio, incluso las asociaciones están representadas como el vino como hilo conductor. En el caso de la Ruta de Cigales cabe señalar que hace unos años solo Museum era la única bodega dedicada de pleno al enoturismo, mientras que en la actualidad hay 15 que ya han abierto sus puertas para recibir visitas.


El gerente de su Ruta del Vino, Miguel Ángel García, manifestó que  el auge en los últimos años ha sido muy fuerte y actualmente la Ruta del Vino de Cigales está organizando las tarifas, las rutas y las sinergias que se pueden crear entre los socios para continuar mejorando la calidad de las visitas de los turistas. Cualquier persona que quiera visitar los pueblos que la componen o los establecimientos que formar parte de ella podrán comprobar la calidad de sus caldos, la elaboración del vino, el proceso de selección de la uva, la maduración o, simplemente, el color de un buen rosado cuando refleja con el cristal de la copa.


Evidentemente, Ribera es la ruta del vino con mayor número de bodegas abiertas. Ni más ni menos que 52 bodegas dedicadas al enoturismo, con algunas marcas emblemáticas como Protos o Matarromera, donde el enoturismo se encamina a abarcar todas las visitas, con precios accesibles para todos los bolsillos y otros solo de la mano de las carteras más exigentes. Claro ejemplo de ello son los hoteles existentes en la Ribera como Arzuaga o la búsqueda permanente de nuevos retos que se está llevando a cabo en Matarromera.
Esa innovación permanente por parte de las bodegas está llevando a las rutas vitivinícolas de la provincia a un lugar de privilegio y prestigio en todo el territorio nacional. Ribera está perfectamente consolidada al ser la más antigua de la provincia, mientras que Cigales (creada este mismo año) y Rueda están mejorando mes a mes.


En el caso de esta última también hay bodegas que están innovando y mejorando en calidad para que sus visitantes disfruten en mayor medida del enoturismo. «El interés está creciendo año tras año», destaca la responsable de la Bodega Prado Rey, Cristina Solís, quien destaca el incremento en el número de bodegas pertenecientes a la ruta. «Hay que sumar porque es la mejor opción».


Ese trabajo que se está llevando a cabo por parte de las bodegas está dando sus frutos reconvertidos en número de visitantes. De esta forma, en Ribera de Duero llegaron durante el año 2014 un total de 184.700 personas, una cifra muy superior a la registrada en Rueda, donde fueron 22.500. Eso sí, las bodegas cuna del verdejo  incrementaron el porcentaje en un 15 por ciento en comparación con el año anterior. En el caso de Cigales, la ruta se creó en el mes de marzo del presente año, pero durante sus tres primeros meses fueron 2.900 las personas que realizaron visitas a alguno de sus establecimientos.


Y es que el enoturismo es un negocio al alza que cada vez gana más adeptos en la provincia y que está llevando a las bodegas a volcarse con en una segmento económico con un gran potencial y que cada vez cuenta con más adeptos, tanto que ya se ha convertido en una pata más de sus ingresos económicos.

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La marcha cicloturística de Rueda congregó a decenas de personas, para disfrutar del vino y de una agradable jornada
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