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19 de octubre de 2018
Vivir
Patrimonio

Un paseo para descubrir el antiguo Palacio de la Ribera

M. Recuero - jueves, 27 de enero de 2011
El Ayuntamiento ha concluido el acondicionamiento de los restos de la vieja residencia de verano Felipe III y de una minicentral eléctrica del XIX, ubicadas en frente de Las Moreras

Construido a semejanza de las villas renacentistas italianas y con unas vistas envidiables, en sus mejores tiempos gozó de las huertas más fructíferas, estuvo decorado con valiosas obras de artes e incluso contó con una plaza para festejos taurinos. Pero del viejo Palacio de la Ribera, antigua residencia de verano de Felipe III, apenas queda una mínima parte de sus muros, aunque ahora, tras las obras de acondicionamiento que acaba de concluir el Ayuntamiento, cualquier ciudadano podrá conocerlo a través de un ameno paseo de 300 metros que culmina en los restos de una minicentral eléctrica del siglo XIX.

Esta actuación ha incluido la adecuación del sendero, la instalación de elementos urbanos, como bancos y barandillas de madera y verja, el alumbrado público y la plantación de distintas plantas en las lomas de la ribera. «Todo ello permite una vista del Puente Mayor que no se tiene desde ningún otro lado del río», comentó ayer el alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva. Con un presupuesto de 150.000 euros, completa el trabajo iniciado en el año 2009 con cargo al Fondo Estatal de Inversión Local, que permitió la recuperación de los restos arqueológicos del Palacio, situados en frente de Las Moreras.

Durante los trabajos de limpieza el inmueble, se han encontrado piezas menores que han sido llevadas al Museo de Valladolid para su catalogación, aunque en el lugar lo único que se conserva es el lienzo de piedra, situado frente a la Playa de Las Moreras, así como una pequeña estancia con una cúpula que podría haber una capilla.

Este recreo estival fue mandado construir hacia 1602 por el Duque de Lerma, valido de Felipe III, para que el monarca y su corte pasaran momentos de asueto y entretenimiento en la ribera del río. La construcción estaba comunicada con el Palacio Real mediante unas pasarelas de madera que recorrerían la actual calle de San Quirce, bordeando el Palacio de los Condes de Benavente (actual Biblioteca de Castilla y León), para que el rey y su corte pudieran moverse con seguridad de una a otra edificación. «Es muy destacable que Valladolid haya recuperado una construcción como el Palacio de la Ribera, que tuvo tanta importancia en el siglo XVII y que comenzó a desaparecer a los pocos años de que la Corte abandonase Valladolid en 1606», explica el cronista Teófanes Egido.

Primera inmersión de un buzo. El paseo por este rincón de la ribera concluye en los restos de una minicentral eléctrica que fue levantada en 1883 por la Sociedad Electricista Vallisoletana para proveer de energía a la ciudad. Como curiosidad, Jerónimo de Ayanz, un inventor de la época, realizó en ese mismo lugar el primer intento datado de inmersión con buzo, prueba que duró una hora y a la que acudió el propio Felipe III.

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