Cuando tomó la alternativa ¿pensaba que su carrera profesional podía ser tan dilatada como lo está siendo?
Han pasado 18 años y 19 temporadas desde aquella fecha. Sin duda que son muchos años en los que ha habido de todo: altos y bajos, luces y sombras, días buenos y días regulares. Cuando tomé la alternativa no pensaba en estas cosas, pero ahora te das cuenta de que la vida pasa y vas cumpliendo años. Afortunadamente soy un tío sano que he tenido fe en mis entrenamientos y que me he cuidado. Eso me ha ayudado a aguantar como he podido y a llegar hasta aquí.
Cuando se han saboreado las mieles y luego llegan las hieles, éstas saben más amargas...
Desde luego. No obstante, las cosas pasan en la vida porque tienen que suceder. Está claro que para que valores en su justa medida lo que tienes has de haber visto la perspectiva de lo bueno y de lo malo. Es algo que te enseña la vida y yo, ahora, realmente valoro mucho más todo lo que tengo entre manos.
¿Qué diferencias hay entre el cielo que tocó cuando estaba empezando como matador y el que parece que se le vuelve a abrir ahora?
Entonces era muy joven, no me daba cuenta de lo difícil que era entrar en 40 ferias y esperaba que me saliera el toro bueno. Y así fueron pasando muchas tardes, esperando ese animal que no llegaba. Gracias a Dios ahora vuelvo a tener por delante una temporada en la que voy a pisar ferias importantes y aun siendo mucho menor el número de contratos que entonces, los que tengo los valoro infinitamente más pues soy consciente de todo lo que me juego. Luego hubo un tiempo en el que iba a la plaza un tanto obsesionado por cortar las orejas, mientras que ahora salgo a divertirme. Y es que cuando me siento a gusto y me divierto noto que eso es lo que el público quiere ver dentro de mí.
El caso es que sus dos últimas temporadas le han permitido salir de ese túnel en el que nadie quiere entrar…
Bueno, es un sistema difícil este de los toros, pero yo he tenido la opción de actuar en plazas importantes y eso me ha ayudado. No es que me hayan puesto en figura del toreo, pero sí que he dado un toque de atención de cara a esta temporada que está empezando y que puede ser muy importante para mí. Sin duda, Madrid va a ser clave, como también lo van a ser Santander, León, Málaga… Lo que espero es que este año pueda dar un golpe decisivo.
No hace mucho demandaba oportunidades importantes. Éstas llegaron abriendo cartel a José Tomás y supo responder…
Poder estar junto a la máxima figura del toreo actual, con el diestro que acaba el papel en todas las plazas y dentro del cartel estrella de todas las ferias, lo considero personalmente de una inmensa categoría. Así que me considero un privilegiado por encontrarme entre ese grupo de cuatro o cinco matadores que puede abrir tarde a José Tomás.
En su caso, la paciencia y la constancia sí que han tenido recompensa
Yo soy de esa misma opinión. No me he aburrido nunca y ahí he estado siempre preparado, esperando esa oportunidad para que no pasara de largo si llegaba. Esta temporada tengo que aprovechar lo que se me presenta por delante, pase lo que pase. Y si no fuera así me considero una persona lo suficientemente sensata como para dedicarme a otra cosa. Ya son muchos años en esto y ahora es el momento de dejar de apuntar para dar el salto definitivo.
Capacidad y talento le sobran para conseguirlo
Lo que pasa es que no es fácil poder romper cuando uno torea sólo quince corridas al año. La capacidad que tengo me la dan el oficio y la experiencia adquirida durante todos estos años en los que he matado más de 400 corridas. Esa es una gran ventaja que he de saber aprovechar.
Con ese talento y esa capacidad. ¿Por qué no ha llegado aún a ser figura del toreo?
Creo que tengo capacidad para serlo, pero cuando tuve que golpear fuerte en sitios claves, caso de Madrid, Sevilla, Bilbao…, no lo hice y eso me acabó pasando factura. Luego me tocó ir a matar corridas duras y con este tipo de ganaderías es muy difícil levantar cabeza. Por eso, pienso que el único culpable de no haber llegado a ese grupo de escogidos soy yo por no haber sido capaz de jugarme todos los días la vida como hacen los que sí que han llegado a figuras. La lección la tengo aprendida y como aún hay tiempo, pues vamos a intentar poner soluciones.
Lo que sí ha aprendido es a renunciar a lo que aporta poco o nada
Este último año, por ejemplo, he ido a donde merecía la pena estar, pues para enfrentarte a ganaderías que nada te van a dar es mejor quedarte en casa.