Una voz en off inspirada en 1908 contextualizó a los presentes cómo sus ojos iban a poder viajar por la historia centenaria del edificio consistorial y, a continuación comenzó el suave sonido de un xilófono y una iluminación violeta sobre la que pasaron decenas de fotografías del pasado y presente de la ciudad al ritmo marcado por las voces del periodista Manu Carreño y la actriz Ana Otero. Cada narrador relató a modo de cartas como memoria del tiempo -un centenar- cómo era la vida de los mercados en la ciudad, cómo en 1911 cayó el reloj del Ayuntamiento, el desbordamiento del río Esgueva en 1924, el auge de la playa de Las Moreras, la creación del Real Valladolid en 1928, el nacimiento de la Semana de Cine Religioso y el acercamiento de la Corporación Municipal a los ciudadanos en 1979 fueron algunos de los detalles que se recordaron en lo que se entendió como la primera parte del evento. En ese instante sonaron los primeros aplausos de la velada y desde la torre del reloj, como si de un hada se tratara apareció la cantante vallisoletana Greta para recordar a los presentes el motivo de la fiesta: los cien años de la creación del edificio.
La segunda parte fue la más inesperada. Repleta de vivos colores, la fachada comenzó a vibrar, a latir a través de su vida interior, la que le aportan los servicios municipales, a los que el espectáculo, creado por el francés Martín Arnaud, quiso rendir tributo.
Con una excelente calidad en el sonido y una música acorde con cada secuencia, las llamas recrearon el incendio de 1561 del antiguo Consistorio para iniciar, seguidamente, su reconstrucción y con la decoración -en motivos rojos- del actual, como símbolo de una nueva ciudad para los vallisoletanos. Una de las imágenes más idílicas fue la de la fachada repleta de hojas y flores y la de unas piedras que se resquebrajaban ante el latido de una nueva vida, la de un bebé recién nacido. Fuegos artificiales que cayeron en vertical como hilos de oro dejaron paso a las cien velas reflejadas en la parte superior de la fachada como traca final. Pero ahí no terminó el espectáculo, varios "clics" sintonizados encendieron los "balokis" presentes en cuatro farolas de la Plaza Mayor para mostrar el presente y pasado de la capital a través de las fotografías de Rubén García y, finalmente, Greta volvió a aparecer desde el balcón del Consistorio pasra para animar a los presentes a «construir juntos otros cien años» y para celebrar la conmemoración «por todo lo alto». Como no podía ser de otra manera, la solista interpretó el conocido Cumpleaños Feliz derrochando voz y simpatía por su tierra.
Después de 32 minutos, el Cien años contigo, realizado gracias a la dedicación de Fernando Rubio, consejero de Presidencia, la puesta en escena llegó a su fin y los aplausos se mezclaron con las opiniones. Para Carolina Macón e Irene Chamorro, «la fusión de luces y sonido» fue lo más «llamativo» sobre una actividad «en la que ha predominado el colorido, las nuevas tecnologías y la imaginación», coincidieron en señalar.