Primer accidente mortal del año en las carreteras de Valladolid. Una mujer de 77 años se dejó ayer la vida en una brutal colisión entre un camión-trailer y la furgoneta en la que viajaba D.B.L. junto a su marido y un hijo, y que también sufrieron lesiones de importancia, aunque no vitales. A.L.F., varón de 79 años de edad, ingresó en estado grave en el Hospital Río Hortega; y J.A.L.B., de 55, fue con lesiones de carácter leve al Clínico.
El siniestro se produjo sobre las 12.00 horas de ayer en el punto kilómetro 297,100 de la carretera N-122, en el término municipal de Castrillo de Duero, muy cerca ya del inicio de la provincia de Burgos.
Bajo el remolque. Circulaban un vehículo articulado portugués y una furgoneta Peugeot Partner, cuando, por causas que están siendo investigadas por el equipo de atestados de la Guardia Civil de Tráfico de Valladolid, se produjo una colisión frontolateral que provocó que el chofer perdiera el control del trailer y que, tras sufrir el denominado efecto tijera, se fuera hacia la cuneta, quedando el remolque sobre los dos carriles y volcando junto con parte de la carga sobre la furgoneta en el que viajaban las tres víctimas.
El Servicio 112 envió al lugar varias dotaciones de la Guardia Civil, así como tres ambulancias de Sacyl Emergencias y un equipo de los Bomberos de la Diputación Provincial, que necesitó más de dos horas de trabajo para liberar a los tres ocupantes del furgón.
De Torre de Peñafiel. Los médicos sólo pudieron confirmar el fallecimiento de la mujer, que, como su marido y su hijo, eran vecinos de la cercana localidad de Torre de Peñafiel, un pequeño pueblo de apenas medio centenar de habitantes que está a menos de ocho kilómetros de Peñafiel.
Este punto de la N-122 estuvo cinco horas cerrada para los camiones y con cortes puntuales para el resto de vehículos, a los que se dio paso alternativo por el arcén.