Con 250 empleos bajo el brazo y la pretensión de llegar a tres millones de clientes al año, no es de extrañar que la apertura de la tienda de Ikea en Arroyo de la Encomienda (Valladolid) se presente como el gran acontecimiento comercial del año en la región. El 20 de diciembre es la fecha fijada para que el ¡Viva la república independiente de tu casa!, archiconocido lema de la multinacional sueca, irrumpa entre los compradores castellanos y leoneses generando con ello muchas expectativas, pero levantando también, ni qué decir tiene, algunos recelos. No en vano, donde los consumidores ven más oferta y la posibilidad de mejores precios, los comerciantes -sobre todo los vallisoletanos dedicados a la decoración y el hogar-encuentran más competencia.
Menos preocupa la gran apertura a los fabricantes de muebles de la región, en su mayoría pymes familiares centradas prioritariamente en mueble macizo y de madera de calidad, y que, precisamente por ello, no se verán, a priori, muy afectadas. Los hay incluso que ven en la llegada de la cadena sueca y en su indiscutible poder de atracción una oportunidad para la reactivación del consumo.
No obstante, también es cierto que a algunos profesionales del sector no deja de incomodarles el desembarco del gigante. Basta con fijar las miras en León y retroceder seis años en el calendario para entender por qué no todos le reciben con los brazos abiertos.
Corría 2005 e Ikea abría en Oviedo una tienda que, como reconoce el presidente de la Confederación de Empresarios de la Madera de Castilla y León (Cemcal), Carlos de la Torre, también impactó, por cercanía, en la provincia leonesa y en las ventas de sus tiendas de muebles. «En el mismo segmento de mercado se notó terriblemente», señala. Ahora bien, no se muestra alarmista y augura que, en todo caso, la apertura del cubo azul tendrá «un impacto relativo», con pros y contras.
Para las fábricas de muebles «de una calidad media» que, como la multinacional sueca, se dirigen a un «público joven, que busca diseño pero no da tanta importancia a la calidad», las repercusiones serán «brutales» prevé De la Torre, pues, añade, «la capacidad de atracción de Ikea, con un buen marketing, campañas llamativas y precios bajos, es mucho mayor que la que puede tener cualquier pequeña o mediana empresa de la región».
Lejos de sentirse intimidada por esas "armas", desde Muebles Boom, la cadena con sede central en la localidad vallisoletana de Cigales y que se puede considerar la más amenazada por Ikea, el desembarco de la suiza se ve incluso con optimismo. «Bienvenidos sean», dice tajante su director comercial, Iván Arroyo, quien si bien reconoce que la competencia que representa es «importante», no deja de considerarla «más beneficiosa que perjudicial» y una «nueva oportunidad» para que Muebles Boom aproveche su principal ventaja competitiva: un mueble, dice, «fabricado con diferentes características, colores y variadas opciones de medidas a elegir».
Tan convencida está la cadena de que el efecto Ikea será positivo, que fue de las primeras en cerrar su instalación en el complejo comercial que, con el nombre Río Shopping, la propia multinacional abrirá en torno a su tienda.
Con esta medida, Boom sigue la estrategia que ya desarrolló en Parque Oeste de la localidad madrileña de Alcorcón. «En Madrid llevamos ya bastante tiempo compitiendo con Ikea y las relaciones entre ambas empresas son perfectas», afirma Arroyo, convencido de que lo importante es «querer hacer bien las cosas» y «adaptarse hacia la excelencia con el cliente» para superar el «estado de shock o temor» que, a su entender, sufrirá inicialmente el sector regional del mueble.
Menos aún asusta el impacto Ikea a otras empresas regionales como Cancio, especializada en mesas, sillas y taburetes de cocina. Sobre todo, explica el adjunto a la Dirección Comercial, Fernando Cancio, porque a nivel de producto el de Cancio «es de mayor calidad» y sobre todo porque, respecto al mercado, las ventas de la compañía vallisoletana están muy enfocadas al conjunto de España y a otros países y las correspondientes a la región «apenas representan un 5%».
Tampoco ve competencia en la sueca Hermanos Eguiluz Vitores-EVH Roble, fábrica con centro productivo en Belorado (Burgos). Así, dice Alfredo Eguiluz, «ni sus muebles ni sus compradores tienen nada que ver con los nuestros». Sí cree, no obstante, que la irrupción de Ikea «le va a hacer muchísimo daño al pequeño comercio por la propia tienda y por las que se ubicarán alrededor». «Solidariamente, hubiera preferido que no se instalara en Castilla y León», concluye el empresario.
Posibles beneficios. Más allá del efecto inmediato, y en el lado de los pros, la Confederación de Empresarios de la Madera confía en que los casi 35.000 metros cuadrados de la tienda de Ikea tengan «un efecto beneficioso en los ámbitos del trabajo auxiliar y de montaje» para carpinteros y montadores de la Comunidad. De hecho, confirma Carlos de la Torre, incluso se está intentando concertar una reunión con responsables de la cadena sueca para buscar posibles acuerdos. «Si ellos pudiesen incorporar algo de lo que nosotros ofrecemos -apunta-, estaríamos encantados».