Queserías Entrepinares advirtió hoy de que se plantea la posibilidad de ubicar su centro logístico fuera de la Comunidad, ante las «dificultades legales» que está encontrando su proyecto de expansión. La empresa recuerda, en un comunicado de prensa, que después de más de tres años desde que inició los trámites administrativos para ubicar la sede corporativa en el término de Villamarciel, los recursos planteados por Ecologistas en Acción y un vecino de Geria, A.C.M., han conseguido dictar la paralización cautelar del proyecto por los Juzgados de la provincia.
La empresa desea que el bloqueo no se alargue en el tiempo, y se resuelva favorablemente. «En cualquier caso no podemos tolerar que nadie ponga en duda nuestra imagen de seriedad y profesional, ganada a pulso durante muchos años», añaden.
La compañía denuncia que en los últimos días han aparecido noticias interesadas en prensa contra su proyecto y defiende, en una extensa nota de prensa, la legalidad de sus pretensiones. En este sentido, destaca que necesita una extensión de unos 300.000 metros cuadrados de superficie, para poder acometer el traslado por fases de su actual sede social situada dentro del Polígono de Argales de Valladolid.
Así, concreta que durante más de dos años se estuvo buscando en los polígonos industriales de la provincia, junto con la colaboración de las administraciones locales y la regional, «no encontrándose parcelas en terreno industrial de ese tamaño, ni con los servicios de electricidad, acopio de agua y nivel de vertido de una industria agroalimentaria con las dimensiones de Entrepinares».
En este contexto, prosigue, la compañía adquirió una parcela y solicitó el «uso excepcional de suelo rústico», que es un concepto jurídico «contemplado y utilizado por innumerables» industrias agroalimentarias en España y Castilla y León. Queserías Entrepinares aclara que esta figura está fundamentada en la falta de parcelas industriales con las características de espacio e infraestructura necesaria para este tipo empresas y en las características propias de la industria que hace aconsejable su ubicación fuera de los núcleos urbanos. En este caso, la materia prima está en el campo y procede tratarla en el mismo, evitando tráfico innecesario en la ciudad.
Asimismo, obedece, siempre según la empresa, a las necesidades de agua y de vertidos, para que estos últimos estén tratados con la «máxima garantía» con depuradoras de última tecnológica. Añaden que el proyecto fue aprobado por la Confederación Hidrográfica del Duero y por la Consejería de Medio Ambiente. Asimismo, sostienen que permitiría conseguir la fijación de la población rural, creando empleo y riqueza en las zonas donde se ubican.
La empresa sostiene que el expediente administrativo se inició hace tres años y «en todo momento se han seguido los trámites legales establecidos, se han obtenido los permisos necesarios, y se han respetado los tiempos requeridos para la aprobación de los mismos». En este sentido, aseveran que el proyecto fue aprobado por todas las administraciones públicas, Junta de Castilla y León, Ayuntamiento de Tordesillas y Confederación Hidrográfica del Duero, obteniendo la correspondiente licencia de obra y licencia ambiental para la primera fase de desarrollo, «siendo suficiente en este caso, ya que solo se contempla la realización de almacenes y el centro logístico de todo el Grupo». Así, destacan que el proyecto se ejecutará por fases y cuando la empresa inicie las siguientes fases el traslado de la fábrica de quesos, tramitará convenientemente el estudio de impacto ambiental y solicitará la autorización ambiental integrada.
Queserías Entrepinares también aclara que parte de la parcela mantenía una zona reservada de carácter cultural de 12,9 hectáreas, con vestigios arqueológicos, que fue de nuevo delimitada, después de realizar 78 catas de terreno en franjas de cuatro por diez metros, a través de una empresa «especializada e independiente», bajo la supervisión de los técnicos de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, determinando que apenas 1,9 hectáreas de la parcela tienen evidencia de restos arqueológicos, y que «el proyecto salvaguarda y está fuera de las áreas culturalmente afectadas».
Por último, en relación a la dimensión de un edificio inteligente que sobrepasaba la altura establecida en el PGOU de Tordesillas, el propio Plan contempla la posibilidad de realizarlo, «cuando se requiere por el proceso productivo con aprobación previa».
Queserías Entrepinares mantiene en Castilla y León dos centros productivos y su sede corporativa con más de 270 personas en plantilla. Durante este año ha inaugurado una nueva fábrica en Lugo que se une a la que desde el 2005 tiene en Fuenlabrada. La compañía fue fundada en 1984 y en estos momentos se sitúa al «primer nivel» de las industrias nacionales queseras con más de 350 trabajadores directos, y unos 1.500.- indirectos. Entrepinares recoge en la actualidad a más de 1.000 explotaciones ganaderas de la región, con un total de unos 500.000 litros diarios de leche.
Por otra parte, Queserías Entrepinares SAU, «cumple rigurosamente con la legislación vigente en todos los campos»: laboral, fiscal, medio ambiental, seguridad alimentaria, etc…, y mantiene certificaciones en ISO-9000 (Calidad), ISO-14000 (Medio Ambiente), BRC e IFS (Seguridad Alimentaria), además de colaborar con el deporte de la ciudad y dar soporte a otras actividades sociales.