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26 de mayo de 2018
Provincia
Medio ambiente

Cerca de 500 vecinos de Alcazarén claman contra la planta de residuos

H.A.M. - domingo, 15 de noviembre de 2009
Varios alcaldes y concejales de la comarca también mostraron su oposición ayer en la manifestación que discurrió entre la plaza de Zorrilla y la Plaza Mayor de la capital

El pulso entre el Ayuntamiento de Alcazarén y la empresa Trasán, que pretende instalar un depósito de transformación de residuos «tóxicos» en esta localidad, se trasladó ayer hasta el corazón de la capital vallisoletana gracias a la manifestación que discurrió entre la plaza de Zorrilla y la Plaza Mayor a través de la concurrida calle de Santiago. Tanto la corporación local alcazareña como sus vecinos cumplieron con su palabra de seguir exteriorizando y manifestando su frontal rechazo a la instalación del depósito de residuos «tóxicos». Y lo hicieron la tarde de ayer de forma muy vistosa y ruidosa. Además, contaron con el apoyo de vecinos, alcaldes y miembros de corporaciones más próximas. A la cita no faltó el alcalde de Mojados, Pedro Villarreal; el de Megeces, Abel Manso; el de Matapozuelos, Conrado Íscar; la alcaldesa de Hornillos de Eresma, Coral López de la Viuda; y la teniente de alcalde de Pedrajas de San Esteban, Asunción Barrios, entre otros concejales.

Un respaldo que confortó al alcalde de Alcazarén, Alfonso García Cano, quien agradeció su presencia, así como la de sus vecinos. «Pero he echado de menos la de altos responsables de la Administración, que sólo nos visitan en periodo electoral», señaló visiblemente enojado. Sobre el horario previsto, las 16.00 horas, fueron llegando los manifestantes, que lo hicieron en nueve autocares fletados para la ocasión, aunque no faltaron los vehículos particulares y los propios autobuses de línea que enlazan la comarca con la capital vallisoletana. Los manifestantes, pequeños y mayores, portaban numerosas pancartas en las que dejaban claro su rechazo. Además, no pararon de gritar cánticos en contra del depósito. «Venimos de Alcazarén para protestar, porque nos quieren envenenar», señalaron los manifestantes.

Con un burro. Una de las imágenes más expresivas e insólitas la protagonizó un burro que trasladaron los vecinos de Alcazarén y que estaba cubierto de otra pancarta que rezaba: "Yo soy un técnico de Medio Ambiente", en referencia al dictamen favorable de la Comisión de Medio Ambiente. «Este burro es inteligente, no como los de Medio Ambiente», gritaban los manifestantes, que, con paso lento, fueron avanzando por la calle de Santiago, donde muchos voluntarios fueron recogiendo firmas que serán presentadas a la Comisión Territorial de Urbanismo, que todavía tiene que emitir un dictamen sobre la instalación o no del depósito de residuos tóxicos.

Alcanzada la Plaza Mayor, y tras unas palabras de agradecimiento a los asistentes y de enfado hacia los políticos, los vecinos procedieron a leer el manifiesto redactado por el Premio Cervantes de Literatura, José Jiménez Lozano, vecino de Alcazarén. Un niño y un adulto se encargaron de resumir el sentir general de los vecinos de toda una comarca, que está a favor de la instalación de empresas que generen empleo pero en contra de las que supongan un riesgo.

El manifiesto redactado por Jiménez Lozano calificó como «un perfecto sinsentido y una total dejación de responsabilidades políticas y administrativas» el proyecto. «Las gentes que habitamos Alcazarén y los pueblos aledaños tenemos todo el derecho y el deber de que se nos explique nítidamente este asunto sin los equívocos y tapujos existentes hasta ahora», señalaba el texto leído ayer por los vecinos.

Grupo Promecal
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