Es cierto que en Valladolid, todo el mundo conoce lo que es Aspaym, la asociación de Parapléjicos y grandes discapacitados físicos. Es cierto que la labor que realiza esta asociación está vinculada con arraigo a Castilla y León. Pero hoy quiero acordarme de otra asociación que no llegó a ser tan conocida, de personas con discapacidad física también, y que, sin embargo fue mi primera experiencia asociativa después de mi regreso hospitalario en el Reino Unido, haciéndome todavía a la silla de ruedas y la silla haciéndose a mi. También es verdad que precisamente hoy quería haber hablado de otra gran institución de personas con discapacidad intelectual, o de cómo a ellos mismos les gusta recordar, de "subnormales" que se decía en los primeros años 60 cuando nació ASPRONA, y que en este año cumple sus bodas de Oro. Cincuenta años de lucha, de sacrificio, de sinsabores, de desalientos, también de buenos momentos, de alegrías, pero tampoco puedo hablar hoy de esta magnifica entidad. Que me perdone el Presidente y nuestro alma Mater Lorenzo González, por que la fatalidad, y la cruel coincidencia ha sido demoledora, y a la misma hora que estábamos celebrando con emoción contenida este 50 aniversario en el magnifico entorno del Teatro Zorrilla, me comunicaban con implacable crudeza el fallecimiento de Charo Conde. Y por eso me acuerdo al escribir estas líneas de mis primeros "tonteos" con el asociacionismo en UDEMIF, la primera asociación de personas con discapacidad física que conocí y creo recordar que la única que existía en Valladolid hace 22 años que me inicie en esta apasionante vida del tercer sector.
En la plaza del coso, donde tenía su sede esta asociación conocí a Charo y a Chus Conde. Las dos hermanas, que además de la sangre compartían discapacidad, compartían amistad, compartían lucha, compartían coraje, compartían lealtad a la causa, y compartían tesón. Ayer en el tanatorio me decía Chus que se quedaba sin su compañera, sin su referente, sin su contertulia, y que ya no seria nada igual.
Chus: Querida amiga, no te equivoques, que tienes tanto empuje como tu hermana, que tienes tantos amigos como tu hermana, que tienes tanta valentía como ella, y que tienes la obligación de seguir batallando la discapacidad, desde tu situación, desde tu trabajo, desde tu realidad, que es dura, muy dura, pero enriquecedora. Es verdad que es muy triste que una persona nos deje antes de tiempo, que nos deje en plena juventud, pero tu sabes que es cierto que el que se va antes de tiempo, tiene muchos amigos, tiene mucha gente que recordará a Charo como era, feliz, trabajadora, vehemente, incansable, luchadora. Consiguió todo lo que se propuso, consiguió sus estudios superiores, consiguió su permiso de conducir, consiguió su trabajo en el archivo municipal, y cuando lo tenía todo, el cáncer llamó a su puerta. Y aun así, se enfrentó con toda la fuerza que siempre puso al servicio de la discapacidad, y que en sus últimos años puso al servicio de la lucha contra su enfermedad. Gracias Charo por que te conocí y comprendí que nuestro respeto lo tenemos que ganar nosotros mismos, paso a paso. Gracias también a ti Chus por que se que sacarás fuerzas de flaqueza y seguirás trabajando por la normalización de la discapacidad.