Una de las acusaciones más reiteradas a la actividad política se refiere al inmenso egoísmo que se supone a los partidos políticos. Suele admitirse que sólo se mueven por intereses propios. Todos los partidos y todos los políticos, sin excepción, van a lo suyo, sin más consideraciones. Y otra de las críticas habituales apunta a su sistemática tergiversación de la realidad, nuevamente en beneficio propio. Unos y otros se acusan, día a día, directamente de mentir. Nada menos que de difundir falsedades para construir una opinión que les sea favorable. Si hay que ocultar datos, se ocultan. Y si hay que inventar otros, se inventan.
Pero las cosas, en mi opinión, no son así. O por mejor decir: ni son ni pueden ser así. Nos encontramos en una coyuntura (coyuntura: palabra fea donde las haya) que reclama, con la mayor urgencia, la defensa de la política. Cuando ningún día dejamos de oír que «los mercados» (qué forma de estropear una palabra tan magnífica: mercado) no sólo condicionan, sino que dirigen la acción política de los gobiernos, es más urgente que nunca defender la política. ¿Nos vamos a rendir, sin más, a esos "mercados"?
Desde Izquierda Unida de Valladolid hemos formulado una propuesta a los demás partidos determinantes en el gobierno de Valladolid y su entorno (el "mal llamado alfoz"), para formar una comisión de racionalización de algunos aspectos clave en el funcionamiento del territorio: las políticas de suelo, vivienda, movilidad, áreas productivas, y ciclo del agua, así como reformular las condiciones del soterramiento del tren en la capital. Todos sabemos (y nadie, espero, va a contradecirme en esto) que la situación actual en esos temas es dramática. Pues a la ya conocida y denunciada (por todos) incoherencia entre las propuestas enfrentadas de unos y otros municipios, se une ahora la profunda crisis económica y social, que ha hecho que la ordenación planteada hace algunos años sea hoy no sólo inservible, sino comprometida y amenazadora.
Por citar una sola cuestión: ¿No es grave que exista suelo urbanizable, en Valladolid y los municipios del entorno, con capacidad para más de 150.000 viviendas, que ha de ejecutarse en menos de ocho años? La comisión que hemos propuesto (por carta de J. Robledo, coordinador provincial) estaría constituida por el PP, PSOE, Independientes por Laguna, Independientes por Arroyo, URCYL y la propia IU. Decidiría por consenso, porque creemos en la acción política. ¿No es urgente promover algo así? ¿No es lógico?
Pero concluyamos con el título que hemos dado a la propuesta: "Invitación a la lógica". Invitación, porque se trata de expresar el deseo de que todos asistan. "A la lógica", porque pretende prudencia y sensatez (es decir: cordura), frente a una situación muy complicada. Mas también generosidad. Cierto grado de altruismo y desinterés para tomar decisiones que no vengan dictadas exclusivamente por las ventajas que cada uno pudiera obtener. Ya lo decíamos al principio: a pesar de las críticas habituales, los partidos también actúan (o por mejor decir: deben actuar) con generosidad y cordura: por eso estamos seguros de que aceptarán la invitación.
(*) Manuel Saravia es candidato a la Alcaldía de Valladolid por Izquierda Unida para las elecciones de 2011