Algo debe estar fallando cuando a estas alturas de la película ningún responsable político ha tenido el coraje de dirigirse a sus ciudadanos y espetarles a la cara que esto de la crisis tendrá aún mayores consecuencias. Que la caída de la actividad económica no es algo que sólo aparezca publicado en las páginas de los diarios y afecte de forma puntual a alguna empresa y a sus "desconocidos" trabajadores que se vean obligados a cambiar de actividad. La crisis, también para los que, a Dios gracias, tenemos la suerte de estar trabajando es saber que deberemos hacer sacrificios, que el estado del bienestar, nuestro bienestar, puede cambiar de perspectiva, que el eje y prioridades de las administraciones deberán reconducirse para garantizar a todos los mismos derechos. Debemos estar preparados.
Por eso no entiendo muy bien que sigamos reclamando nuevas y mejores infraestructuras, más servicios, más prestaciones sin que se esté planificando dónde y de qué manera llegarán esos «sacrificios». Resulta cuanto menos paradógico que hoy los vecinos de Huerta del Rey, Girón y Villa del Prado se echen a la calle, aunque sea de manera festiva, para que el Ayuntamiento abra el centro polivalente que ya está reformado y que tiene fechas concretas. «No se puede abrir, de momento, porque no hay dinero» pero se abrirá en junio dice el alcalde ¿Qué será entonces de los pobres vecinos de las Delicias que hoy conocen que en un "futuro incierto" tendrán otro Centro de Salud en las parcelas de Enertec?
Saber gestionar, también en época de crisis es saber decir: «hasta aquí hemos llegado», o al menos saber trasladar a los administrados que no hay vaca que de tanta leche y de tantos sabores.
Hagan una reflexión. Hagámosla todos. No veo a los vecinos de Huerta del Rey o Girón haciendo turnos para atender la puerta del centro o pagando a escote la factura de la luz. Lo tendrá que pagar el Ayuntamiento, o la Junta o el Estado. Pero mientras, seguiremos reclamando más colegios, más médicos, más dotaciones… mirando por intereses particulares. Y esto da hasta donde da.
No he escuchado a nadie decir que caídas en recaudación de impuestos como las que estamos sufriendo en estos momentos, por la construcción sí, y por el cierre de otras empresas, no tengan consecuencias en el gasto. Y una cosa es a la otra como la causa a su efecto.
Y no creo que sea culpa de Zapatero, ni de la Junta, ni del Ayuntamiento, pero en serio o nombran ya Arzobispo en Valladolid y nos hace llegar el "mensaje divino" de que las vamos a pasar muy puñeteras o seguirán entre unos y otros echándose los trastos a la cara mientras vemos como se van reduciendo las inversiones, las primeras en cultura, luego en otro tipo de prestaciones. No nos llevemos después las manos a la cabeza.