Joaquín Manuel Montero, teniente de alcalde del pueblo sevillano de Paradas, ha solicitado la baja como militante del PSOE, después de que se aprobara en el Senado la nueva ley del aborto impulsada por el Gobierno. Con este acto culmina una andadura personal que, en los últimos tiempos, lo había impulsado a brindar su testimonio en defensa de la vida ante diversos foros y medios de comunicación social. La semana pasada estuvo en Valladolid en un acto en la Casa de Cultura y Solidaridad del Movimiento Cultural Cristiano. Su intervención supuso para todos los que le escuchamos un testimonio de cómo la persona debe ser fiel, por encima de todo, a su conciencia. La conciencia no se vende. De hecho, la nueva ley del aborto supone un cambio brusco de los valores morales. Se reconoce con esta ley que matar a un inocente es un derecho. Pero que nadie piense que la ley anterior era buena, o al menos era el mal menor. El mal es el mal y no se puede concertar nada con él. Si se mata a un inocente ¿qué o quién puede justificar esa barbaridad? Lo único sensato es luchar contra el mal, y en este caso lo sensato es luchar por abolir el aborto en España. Existen posibilidades sociales y económicas para que un país como el nuestro pueda ofrecer un ámbito en el que esos nuevos ciudadanos puedan vivir como tales. Unos ciudadanos que aunque todavía no voten tienen derecho a la vida. No podemos estar quietos defendamos la vida en su integridad. Recordemos que las causas del paro, de la miseria, del hambre,… son las mismas que las del aborto. Quizás una pista de por dónde ir nos la da un párrafo de la carta de solicitud de baja del PSOE de Joaquín Manuel Montero: «No hay en nuestros días una afirmación más reaccionaria que la del derecho de una persona sobre la vida del hijo no nacido. Es el derecho de propiedad más absoluto concebible, más allá del derecho del amo sobre el esclavo. La propiedad sobre las personas ya fue abolida en la historia de la humanidad».