Una vela ilumina un cartel en el que se lee ‘Dejad de matar periodistas’ en una protesta cerca de Manila.
El asesinato de al menos 57 personas en el sur de Filipinas salpicó ayer a la presidenta Gloria Macapagal Arroyo y a su partido, al que pertenece el principal sospechoso de preparar la matanza: un hijo del cacique más poderoso de la región.
Dos días después de la brutal muestra de hasta donde son capaces de llegar los clanes familiares para retener su influencia, ningún responsable de la carnicería ha sido detenido pese a que la Policía tiene pocas dudas acerca de la identidad de los culpables.
«Las pesquisas apuntan hacia que las personas asesinadas fueron secuestradas por un grupo liderado por el alcalde de Datu Unsay», según confirmó el superintendente Leonardo Espina.
El regidor se llama Andal Ampatuan, es miembro del partido que gobierna Filipinas, Lakas-Kampi, y a su vez el elegido por su padre, el poderoso aliado de Macapagal Arroyo y ex gobernador de Maguindanao, para ocupar el cargo que ha desempeñado durante ocho años tras ganar tres comicios empañados por acusaciones de fraude.
Mientras policías y voluntarios continuaban rastreando la zona en la que se cometió la masacre y hallaban ayer en una gran fosa otros seis cadáveres enterrados con los restos calcinados de dos vehículos, en Manila, el portavoz de la Presidencia, Cerge Remonde, anunciaba que no había prisa por arrestar al principal sospechoso.
«Tenemos un proceso abierto que debemos seguir, hay que dejar a los agentes que lleven a cabo las pesquisas», comentó.
Más tarde aparecían nuevas evidencias. Otros cinco cadáveres en una fosa excavada con maquinaria pesada y ubicada en el mismo monte que todas las demás, según indicó Josefino Cataluña, jefe regional de Policía.
A plena luz del día, cerca de un centenar de pistoleros del clan de los Ampatuan raptaron a cerca de 60 personas que iban a un centro de la Comisión Electoral para formalizar la candidatura a gobernador de Ismail Mangudadatu, cabeza de la otra familia influyente en la región, según relatos de supervivientes y de alguna víctima que pudo llamar con su teléfono móvil antes de morir.
Entre los muertos figuran varios abogados comprometidos con la defensa de los derechos humanos, familiares directos de Mangudadatu, y un total de 18 periodistas de diversos medios locales.
La carnicería, ocurrida cuando los partidos se preparan para encarar las generales del próximo año, está levantando críticas a Macapagal Arroyo por tolerar que la democracia filipina continúe siendo estrangulada por dinastías políticas. En el archipiélago conviven unas 250, y 160 de los 265 legisladores del actual Congreso pertenecen a esos poderosos clanes.