El techo del monasterio Altea Etíope, en la Basílica del Santo Sepulcro, corre peligro de desplome.
El techo de un monasterio en la Basílica del Santo Sepulcro, levantada sobre el monte donde fue crucificado y enterrado Jesús, corre peligro de desplome, pero la remodelación está bloqueada por viejas disputas entre los custodios del lugar.
Situado encima del que es el principal santuario cristiano en Tierra Santa, el templo se encuentran «en una situación peligrosa» y «amenaza la seguridad de monjes y visitantes», según asegura un informe técnico del que se hizo eco ayer el diario Haaretz.
Se trata del monasterio conocido como Deir Al Sultán o Aldea Etíope, en la parte superior del ala este del complejo de la Basílica, y que se halla encima del monte Gólgota, lugar de la crucifixión de Jesús. A solo unas decenas de metros se encuentra la cúpula del Santo Sepulcro y, debajo, la tumba en la que, según los Evangelios, reposó el cuerpo de Cristo antes de la Resurrección.
Fuentes de una de las órdenes cristianas encargadas de la custodia del lugar confirmaron que «se trata de un viejo problema», y que no es fácil de resolver debido a una disputa sobre la custodia del monasterio. «Dos comunidades, la Etíope y la Copta, reclaman la propiedad del lugar», explicó el padre Atanasio Macoras, encargado franciscano del mantenimiento del statu quo en los lugares sagrados en Tierra Santa.
Según el religioso, «todo pasa por una cuestión de derechos», porque la Iglesia que «haga las reparaciones reivindicará luego la propiedad del lugar», en alusión a las distintas comunidades cristianas con potestad en el Santo Sepulcro. En el Monasterio de Deir Al Sultán viven actualmente monjes de la Iglesia Etíope, y la situación de abandono afecta a dos capillas y varias habitaciones de los hermanos.
Situación de emergencia. El equipo de ingenieros ha confirmado que se requiere la reparación inmediata del recinto por razones de seguridad para peregrinos y monjes, y porque la «situación de emergencia» del inmueble podría afectar a «otras partes» del complejo, incluido el Santo Sepulcro.
Desde 2004, el Ministerio del Interior israelí ofrece a las partes financiar la obra, pero exige antes a las dos iglesias que resuelvan sus diferencias sobre la propiedad.
En una carta enviada hace 10 días a las autoridades hebreas, el arzobispo etíope Mathias rechazó esa condición y alegó: «No reconocemos ningún derecho de la Iglesia Copta». A la vez, calificó de «inconcebible» que una reparación de emergencia en un monasterio etíope esté condicionada al consentimiento de los coptos.
El Santo Sepulcro está custodiado por seis denominaciones cristianas gracias a históricos acuerdos entre ellas y las potencias que han controlado la zona, pero con frecuencia suelen aflorar disputas y reclamaciones mutuas.
Latinos o católico-romanos, ortodoxos griegos, ortodoxos armenios, ortodoxos sirios, etíopes y coptos conviven bajo un estricto régimen gestado en el año 1757, que regula cuándo y dónde reza cada uno o qué partes del santuario quedan bajo su jurisdicción.
Hasta las obras más pequeñas de reparación necesitan el acuerdo de todas las Iglesias, a fin de evitar reclamaciones futuras.