Un grupo de policías armados se dirige a un manifestante que pide clemencia.
Dos personas murieron ayer y 381 resultaron heridas en graves enfrentamientos entre manifestantes y agentes de seguridad ocurridos junto al Parlamento en Bangkok, y que agravan la crisis política que arrastra Tailandia desde hace meses. El viceprimer ministro, Chavalit Yongchaiyudh, presentó su dimisión como consecuencia de la represión, mientras que el primer ministro, Somchai Wongsawat, que se niega a renunciar, se vio obligado a saltar una valla para salir del recinto parlamentario.
La Policía Metropolitana cargó en cuatro ocasiones con gases lacrimógenos contra los seguidores de la Alianza del Pueblo para la Democracia (APD) que rodearon la sede del Poder Legislativo, quienes en un primer momento se retiraron de la zona, para regresar poco después. Algunos de los manifestantes volvieron protegidos con cascos de motos o escudos arrebatados a los antidisturbios y provistos de palos, bates de béisbol y barras de hierro.
Testimonios enfrentados. Las autoridades aseguraron que cumplieron en toda ocasión con los procedimientos para tratar este tipo de disturbios y que solo emplearon botes de humo, aunque fuentes sanitarias que atendieron a las víctimas relataron que algunas heridas fueron producto de explosiones capaces de desgarrar tejidos y quebrar huesos.
Dos manifestantes perdieron una pierna cada uno durante un enfrentamiento con la Policía en la Comisaría Metropolitana de Bangkok. Según varios testigos, los agentes lanzaron objetos explosivos contra los asaltantes, mientras que un agente sufrió una contusión en la cabeza al recibir el impacto de una barra de hierro.
Los fallecidos en los disturbios son un tailandés de 40 años, que perdió la vida al estallarle inesperadamente el explosivo que llevaba en el bolsillo, y una mujer de mediana edad que recibió un impacto en el pecho.
El primer ministro tailandés, Somchai Wongsawat, descartó declarar el estado de excepción en Bangkok y aseguró que trabajaba para restablecer la paz en el país.
No obstante, el Gobierno ordenó desplegar el Ejército para que colabore con la Policía en controlar a los miembros del APD.