José Antonio Martínez Bermejo, el nuevo subdelegado del Gobierno en Valladolid, tomó posesión ayer de su cargo en un acto en el que estuvo arropado por más de un centenar de autoridades, políticos, amigos y familiares. Lo hizo con un breve discurso en el que quiso ponderar el trabajo que realizan los funcionarios -él lo ha sido de la Junta durante cerca de 24 años- y comprometiéndose a «trabajar en el concepto de servicio público, algo importantísimo».
Procedente de la Consejería de Economía y Empleo, tuvo palabras de agradecimiento para Herrera y Villanueva, al tiempo que para su «nuevo jefe», como él definió al delegado del Gobierno en Castilla y León, Ramiro Ruiz Medrano, al que le prometió que va a trabajar siempre «un paso detrás» de él.
Crisis económica. Además, Bermejo recordó que el momento económico en el que llega al cargo es «complicado», un aspecto en el que incidió también el propio Medrano, que aprovechó para admitir que, aunque «habrá que hablar» de infraestructuras en el futuro, en este momento, lo principal a su juicio es «generar un marco de confianza para salir de la situación de crisis». Por esta razón, le recordó al subdelegado que los parados de Valladolid han de ser su «principal preocupación» ahora.
El delegado del Gobierno elogió la «experiencia en la gestión» de Bermejo y el «compromiso con los vallisoletanos», al que encargó que esté siempre «con la mano tendida» y «con la capacidad nunca agotada de escuchar».
El adiós de Vadillo. Pero Ruiz Medrano también quiso dedicar unas palabras al ya exsubdelegado del Gobierno, el socialista Cecilio Vadillo -presente en el acto-, con el que ha cohabitado en los últimos 20 días y del que dijo que había sido «un compañero fiel», un «muy buen subdelegado» y que había desarrollado su tarea en el cargo con «lealtad».