La historia se repite. Los antiguos cuarteles de Farnesio, en la carretera de Madrid, a dos pasos del centro de la capital vallisoletana, vuelven a estar ocupado. Las gélidas temperaturas de los últimos días parecen haber invitado a entrar a nuevos moradores. Pero el peligro más allá de refugiarse en unas edificaciones semiruinososas está en la proliferación de hogueras para calentarse. Un vistazo al anochecer hace evidente esta circunstancia ante la tenue luminosidad de algunos habitáculos. Pasan los amaneceres y prolifera el color azabache en el inmueble tras las ventanas. Las asociaciones vecinales de Las Delicias esperan que esta situación sea puntual, «porque no vemos solución».
La ruina de las antiguas dependencias militares avanza mientras está enquistada la consecución del desarrollo urbanístico en todo el área. El abandono de los pabellones, construcciones protegidas por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), representa un auténtico peligro ante el creciente derrumbe de techos interiores e incluso de los tejados de algunas naves. Esta situación es más crítica todavía ante la proliferación de hogueras en las dependencias. Así las cosas, los colectivos vecinales confían en que la ocupación actual sea una circunstancia temporal, por la negativa climatología, y no se repitan los conflictos marginales, de drogadicción y delincuencia registrados hace dos años. Con todo, exigen más vigilancia policial para evitar sucesos.
El sucio y abandonado aspecto exterior se multiplica en el interior de la parcela, a donde se accede desde el vallado agujereado en el propio Parque de La Paz o trepando a alguna ventana desde la fachada principal. Ahora más visible ante la ausencia de frondosa vegetación por la estación del año, se trata de unos edificios completamente ruinosos en frente de un barrio nuevo Ciudad de la Comunicación o, lo que es lo mismo, cualquier cosa menos un marchamo atractivo para un reactivado entorno revalorizado especialmente en los últimos tiempos por remodelación de la avenida del Arco de Ladrillo (Plan E) o la rehabilitación de parte de las naves de la antigua factoría de Enertec.
Este abandono del patrimonio parece que será una de las postales de bienvenida a la ciudad durante unos cuantos años más aún pendientes de poder derrumbarse.