Los archivos judiciales que, por falta de pruebas, están sufriendo los afectados de la supuesta trama de robo de bebés no acaban con las ganas de «luchar por la verdad» de muchas de las personas que viven desde hace décadas con la terrible duda de si, realmente, su hijo murió o alguien se lo robó y lo vendió a otra familia. Por ello, hay 20 familias que han entregado su ADN a una clínica de análisis genético para dejarlo en la base de datos de la asociación SOS Bebés Robados y que se pueda cruzar con los de personas que saben o sospechan que ellos fueron niños robados y que también han ido a esta agrupación de afectados.
La toma de muestras se hizo hace diez días en Valladolid, en el marco de una asamblea general que SOS Bebés Robados Castilla y León celebró en el centro cívico de La Pilarica. Sesenta personas se concentraron por la mañana en la plaza de España para protestar por los «archivos generalizados» y, posteriormente, se reunieron para informar de la situación que hay actualmente en la región, con 36 denuncias interpuestas y once ya archivadas. Fue en ese marco, y aprovechando la presencia del doctor Jaume Buj Bello, director del laboratorio Neodiagnostica, en el que 20 personas decidieron someterse a una prueba de ADN, pagando unos 100 euros.
Dos en Valladolid. En el caso concreto de Valladolid, la Fiscalía ha dado carpetazo a dos casos, aduciendo falta de pruebas, pero lo cierto es que estas familias aún continúan con su lucha y, por ejemplo, esas dos y otra más cuya denuncia todavía sigue en marcha, decidieron a finales del pasado mes de septiembre proceder a exhumar los restos de los féretros de sus hijos en el cementerio de El Carmen.
En los desenterramientos se hallaron huesos «de niño», pero estas tres familias se encuentran pendientes todavía de conocer los resultados de ADN para saber si el cuerpo que les entregaron en el antiguo hospital Río Hortega se corresponde con el de sus hijos. Son casos de los años 1968, 1979 y 1984, en los que el bebé falleció en extrañas circunstancias.
Más del viejo Río Hortega. En Valladolid, la asociación maneja una veintena de casos. Dos de ellos se convertirán hoy en denuncia ante la Fiscalía, según confirmaron fuentes de SOS Bebés Robados. En ambos casos, el nacimiento y supuesto robo se produjo también se produjo en la antigua residencia Onésimo Redondo, en los años 1966 y 1969.
El abogado de la agrupación, Guillermo Peña Salsamendi, ha «personalizado» ambas denuncias para tratar de obtener mejores resultados y evitar así el archivo. «Antes presentábamos denuncias generales, todas casi iguales y de un tiempo a esta parte ya se están presentando individualizadas, se están personalizando para ver si la Fiscalía nos hace más caso», tal como detalló Claudio González, el delegado en Valladolid de SOS Bebés Robados. «El problema es el papeleo y hay mucha gente que no tiene historial médico, legajo de aborto o, en su caso, certificado de defunción y así resulta muy complicado», concluyó.