Disparidad de opiniones tras el "macropuente" de la Constitución y la Inmaculada para hosteleros y comerciantes vallisoletanos. Mientras que para unos el balance ha sido «negativo» sólo maquillado por «el último fin de semana», para otros se ha «aguantado el tipo» de forma aceptable. En el caso de Javier Labarga, presidente de la Federación de Comercio y Servicios de Valladolid (Fecosva), durante estos días «no se ha vendido más que en otras semanas y de paso se ha desconcertado al consumidor», por lo que su balance es «negativo». «El problema es que Valladolid no es una ciudad eminentemente turística y salvo algunas excepciones puntuales, como los días 5 y 7 en los que hubo bastante gente por el centro, los comercios apenas han registrado afluencia de clientes», señala Labarga quien sigue mostrándose partidario de concentrar las fiestas en el inicio o el fin de semana (lunes o viernes) al igual que hacen «los países que tiran del carro de la Unión Europea». El responsable de Fecosva también alberga esperanzas de que el consumo se reactive en este tramo final del año, época en la que «tradicionalmente más se consume», aunque vaticina que en determinados sectores este impulso no se producirá hasta «el último momento». «No sé por qué se tiene la percepción de que si se deja para el final la compra de artículos perecederos de alimentación se va a conseguir un precio más barato», indica.
Por su parte, la Agrupación Vallisoletana de Comercio (Avadeco) afirma que a lo largo de este "macropuente" se ha «aguantado el tipo», toda vez que la mayoría de los comerciantes consultados, indican a través de un comunicado, valoran de forma aceptable las ventas. «Con la que está cayendo, las ventas se han animado ligeramente», manifiestan los comerciantes. La clave para Avadeco se encuentra en tres causas. Por un lado, que las grandes superficies solo pudieron abrir el domingo día 4, y que «cuando los centros comerciales abren un festivo, los días siguientes son muy malos». Por otro, el tiempo; que ha animado a los clientes a salir a la calle, en detrimento de los centros comerciales. Y, por último, que al no haber habido puente en el calendario escolar se haya viajado menos. «El cliente se ha quedado y, en consecuencia, ha comprado en el comercio de aquí».
Para Avadeco las esperanzas de que el consumo en el sector se reactive se centran en la semana previa a Navidad y las dos primeras de enero. En estas fechas, recuerdan, «el sector comercial se juega mucho, dada la situación actual con un tendencia del consumo a la baja y sin que se atisben en el futuro inmediato síntomas de mejoría».
Hostelería. Por su parte, para Óscar Zapico, gerente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería (Apeh) el último fin de semana del "macropuente" ha sido mejor que el primero. Sin embargo, Zapico reconoce que en lo relativo a la restauración se ha notado un ligero repunte en el consumo de interior, principalmente en la provincia, mientras que en las plazas hoteleras, a nivel general, se ha trabajado en porcentajes que oscilan entre el 60 y el 65% de la ocupación. «Se trabaja mejor cuantos más días festivos haya. Pero hay que reconocer que hay menos afluencia de clientes y menos gasto», afirma.
Balance de un año «difícil y complejo» para el consumo
Virgencita, virgencita... Con esta socorrida expresión se refiere uno de los responsables de los colectivos de comerciantes y hosteleros ante la llegada del 2012. La pregunta, a estas alturas del año, era obligada: ¿qué balance hacen del 2011? La respuesta, unánime. «Un año difícil y complicado en el que se ha detectado una tendencia clara por parte del consumidor: se compra por precio».
La coyuntura económica ha condicionado este comportamiento. «Las ventas se han tenido que trabajar infinitamente más durante todo el año. Pese a todo, la gente contrasta precios y la oferta existente supera ampliamente a la demanda».
Sorprende pues que todas las voces autorizadas coincidan en pedir para el año entrante que se comporte, «al menos», como el que estamos a punto de finalizar. Sin embargo, a tenor de la tendencia detectada en el último tercio del año -del que se desliga la temporada navideña, la que registra más consumo de todo el año- las previsiones más optimistas se conformarían con poder seguir «sobreviviendo» dentro de un sector que está claramente lastrado por el «descenso del consumo» y la «escasez de alternativas» de ocio más allá del turismo cultural.
«Necesitamos que se reactive un sector importante como ha sido en años anteriores el turismo empresarial y de congresos. Éste es el turismo que tradicionalmente ha dejado dinero en la ciudad», solicitan. Una capital que en el caso de los alojamientos hoteleros ha visto cómo su negocio se reducía a la mitad con recortes en pernoctaciones y número de reservas y que encomienda su resurgir al primer trimestre de 2012.