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24 de mayo de 2018
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El "lazo libánes" ahora atrapa billetes

A. G. MOZO - lunes, 27 de junio de 2011
La Policía detecta en Valladolid, Toledo y Zaragoza una nueva modalidad de estafa en cajeros · Colocan una chapa en la bocana por la que sale el dinero y roban a los clientes sin que estos se den cuenta

El "lazo libanés" es un tipo de estafa que se lleva a cabo en los cajeros automáticos. Los ladrones colocan un dispositivo metálico en la bocana de la tarjeta para que ésta se quede atrapada y, después, poder obtener, mediante engaños, el número secreto de la víctima. Lo siguiente, obviamente, es dejar temblando la cuenta corriente del propietario de la tarjeta. Fácil y sencillo, que diría aquel.

Pero este "lazo libanés", como casi todo hoy en día, ya tiene su versión 2.0. Desde hace algo más de un mes, la Policía ha empezado a detectar una variante de ese "lazo libanés", que ya se ha visto en tres ciudades españolas: Valladolid, Zaragoza y Toledo. La novedad es que el lazo ya no se instala en la ranura de las tarjetas, sino en la del dinero. Tal como detallaron a este periódico fuentes policiales, lo que los estafadores colocan es una chapa semicircular dentro de la bocana del dinero, que frena la entrega de los billetes, haciendo creer al cliente que el cajero está averiado o que ha habido algún error de tipo informático, por lo que, generalmente, abandona la sucursal totalmente convencido de que, simplemente, no se le ha entregado el dinero, cuando, en realidad, lo que ocurre es que, unos minutos más tarde, los ladrones acudirán al cajero, retirarán esa chapa y se llevarán los euros.

1.500 euros en Valladolid. En Valladolid, se detectó esta versión 2.0 en mayo. La Comisaría Provincial de Valladolid tenía tres denuncias de mediados de mes, con 500 euros sustraídos cada una, cuando la iniciativa de agentes de la Unidad de Motos del Cuerpo Nacional de Policía sirvió para dar con los presuntos estafadores. Se les detectó justo en el instante en que colocaban el "lazo libanés" en un cajero de Puente Colgante.

A los policías les resultó muy sospechosa la actitud de M.C.M. e I.A.B., dos delincuentes de origen rumano, domiciliados en Sevilla y Málaga, y de solo 24 y 21 años. Uno estaba vigilando fuera y se dio a la fuga al ver acercarse a los agentes. El otro estaba dentro colocando el dispositivo cuando le arrestaron. Los dos, según estas fuentes, son delincuentes itinerantes que hacen estasestafas por todo el país.

Las dos versiones. La gran diferencia entre las dos versiones del "lazo libanés" es que en una -en la 1.0- se coloca el dispositivo en la bocana de la tarjeta y en la otra, en la del dinero.

En la primera, el delincuente obtiene físicamente la tarjeta de crédito y permite a los ladrones obtener un mayor botín con las extracciones posteriores. La gran dificultad es que tienen que ir a un cara a cara con las víctimas para tratar de hacerse con su número secreto. Generalmente, alguno de los estafadores se hace pasar por un buen samaritano para dejarle su móvil y llamar, supuestamente, al banco o caja y, en realidad, estar haciéndolo a un compinche que le sonsaca el pin. Otra variante es que le convenza de que el cajero le devolverá la tarjeta si marca un número de ocho dígitos en el que los cuatro últimos coincidan con su número secreto. Sin el pin, la tarjeta sólo será válida para hacer compras en internet.

En la versión 2.0, los ladrones se conforman con las cantidades que sacan los clientes. Es mucho más directo. Se pone el "lazo" en la bocana de los billetes y, aunque el cajero trata de entregar el dinero, el dispositivo se lo impide, pero sin dar la sensación de que se está ante un engaño, sino ante un error del cajero. El robo-estafa está ya servido y la víctima no se dará ni cuenta, salvo que compruebe su saldo a través de internet nada más salir de la sucursal o, incluso, en el propio cajero.

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