Dos familias vallisoletanas se han encontrado en internet cuando rebuscaban en su pasado. Los centenares de casos de niños robados que se están conociendo por toda España les empujaron a confesar en un foro esas sospechas que llevaban más de tres décadas masticando en casa. Pensaban que ellos eran los raros, que lo suyo no le podía haber pasado a nadie más en Valladolid. Pero no.
Las historias de Montserrat y Mª José convergen en el Hospital Provincial. Corría el año 1975 y, por entonces, Maternidad todavía estaba en la avenida de Ramón y Cajal, en los sótanos de la Facultad de Medicina. Las dos dieron a luz a una pareja de bebés -mellizos en un caso y gemelos en el otro- entre el 24 y el 29 de aquel mes de junio de 1975 y las dos se fueron a casa sin alguno de los recién nacidos porque tres de los cuatro niños perdieron la vida en circunstancias tan extrañas como para que en el cementerio de El Carmen no conste nada de la inhumación de ninguno de estos bebés. «Aparece hasta que hay una pierna enterrada y nada de bebés en esas fechas», desvelan estas familias a El Día de Valladolid.
Las contradicciones. Montse tuvo mellizas. Una, Miriam, es la superviviente de esos días en el Hospital Provincial de Valladolid. La otra, supuestamente, falleció a las pocas horas de nacer, aunque en los papeles no aparece nada de que esta vallisoletana del barrio de La Pilarica que hoy tiene 54 años diera a luz a dos bebés. «A mi madre le dijeron que la niña había nacido muerta, pero luego entró una enfermera y me dijo a mí que estaban haciendo todo lo posible, pero lo único cierto es que nadie vio a esa niña», recuerda. Ella y su marido, José Ramón Caballero, eran unos jóvenes de 19 años que, en aquel momento, ya tenían un bebé de un año. «Les debieron ver tan jovencitos que dijeron que eso no podía ser así y se lo quitaron; si no, por qué tanta contradicción», censura Eva, la hija mayor.
«Sí, éramos unos críos. Y yo me doy en la cabeza cada día cuando pienso que ni siquiera pedí que me enseñaran a mi bebé», admite emocionada Montserrat Delgado. «Lo que tengo claro es que yo vi que las dos salieron vivas y, por eso, siempre he dicho a mis hijas que ellas tienen a otra hermana por ahí, que la busquen», añade. El marido lo tiene claro: «Aquí lo que tenía que haber era una trama de médicos, enfermeras, monjas y de la gente de los cementerios para surtir de niños a ricos, porque en Valladolid había mucho dinero».
Enterrado por el hospital. Cinco días después de Miriam y su melliza nacieron dos gemelos en estas mismas dependencias del área de Maternidad del Hospital Provincial. Su madre, María José tenía también 19 años, como Montserrat, pero no estaba casada y ni siquiera llegó acompañada por su pareja. «Fue la víctima perfecta», asegura una de sus hijas. «Los gemelos nacieron con 1,6 y 1,9 kilos y todo iba bien cuando a mí me dieron el alta. Fui a Dueñas a contarles a mis padres que ya había dado a luz y al volver me dicen que uno de los dos había muerto el 2 de julio y que el hospital ya se había encargado de enterrarlo», recuerda María José.
«Seguimos visitando al otro bebé y lo raro es que cada día me sacaban a un niño para verle, uno rubio, uno moreno... hasta que un día por la mañana, tras haber estado en Maternidad visitándole esa misma noche, me dicen que se ha muerto y me enseñan un cadáver todo aplastado, y me entregan el cuerpo en una caja de zapatos», añade esta vecina del barrio de La Rondilla. «Luego me han dicho que eso tenía que ser un muñeco de cera o algo similar. Yo siempre he pensado que a mí me habían quitado a mis niños».
María José tiene papeles -las pesquisas que ha intensificado en estos días las inició hace 15 años- en los que sí se hace constar que tuvo a dos niños, pero en los que también aparece tachada a mano la causa de la muerte -en teoría, «fallo cardiorespiratorio agudo»- y hasta hay baile de cifras sobre la fecha de la muerte del segundo. «En mi casa siempre se ha hablado de que esos niños se los quitaron a mi madre», apunta su hija.
Próxima denuncia. Estas dos familias tiene claro que sus casos acabarán ante la Justicia. «Estamos recabando toda la documentación posible y sí que vamos a denunciar estos hechos, porque es claro que pasó algo raro. ¿Tres bebés muertos, que sepamos, en sólo unos días y ni rastro de ellos? Eso es muy extraño». No sabemos dónde estarán, pero esos niños -hoy jóvenes de 35 años- están por ahí, seguro».