Adela Alonso Varela cumple hoy 70 años y lleva más de media vida con una duda en la cabeza. ¿Es cierto que su primer hijo murió a los dos días de nacer o fue uno de los niños robados del franquismo? Ella siempre ha apostado por lo segundo, a costa de discusiones de su marido -que ahora empieza a creer en la versión de su mujer-, pero con el apoyo incondicional de sus dos hijos, Antonio y Ángel, de 39 y 35 años. «Ellos se han criado siempre con la cosa de que tenían por ahí un hermano», confiesa Adela.
Vallisoletana del barrio de La Farola, se casó en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, de La Rubia, en septiembre de 1966, con 25 años, uno antes de que diera a luz a un varón en la Residencia Onésimo Redondo. Luego tuvo que emigrar con toda su familia a Talavera de la Reina, siguiendo los pasos del trabajo de su marido, montador de luminosos. Ya llevan 34 años en la localidad toledana, pero lo que ocurrió aquellos días de octubre de 1967 en la Onésimo Redondo no se le va de la cabeza. «Yo siempre he tenido en mente que me lo robaron. Mi niño nació llorando como un magdaleno, al igual que un parto cualquiera. Le vi que tenía el pelo rizado y luego, enseguida, el médico me dijo que se lo tenían que llevar, que estaba muy malito», recuerda la madre. «Lo siguiente que supimos es que, a los dos días, de dar a luz, a mi marido le comunicaron que había fallecido y luego bajaron un niño muerto», añade.
«A mi no se me olvida lo que hizo el médico, que me cogió la mano izquierda y me dijo: "Eres una chica muy sana, joven, que te acabas de casar. Vas a poder tener más hijos". Tengo grabadas en la cabeza estas palabras», tal como confiesa Adela Alonso a El Día de Valladolid.
El entierro. Esta mujer de 70 años no acierta a explicar qué fue lo que ocurrió en esos días ni por qué tuvieron que enterrar al bebé supuestamente fallecido en una fosa común del cementerio de El Carmen. «Mi marido vio a un niño muerto y después le dieron ya el féretro. No sabemos más, pero lo que sí está claro es que ni en el hospital ni en el cementerio nos dieron ni un papel. No tenemos ni la partida de nacimiento ni la de defunción», apunta.
Adela Alonso y su hijo Antonio fueron los que, hace unos meses, dieron el paso de acudir a Anadir para tratar de averiguar si aquel bebé fue un niño robado.