La reforma del Hospital Clínico Universitario entró el pasado viernes en su segunda fase después de que el Ayuntamiento concediese la licencia de obras a la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Río Vena, Sacyr y Núcleo. En esta fase las obras, que van a muy buen ritmo, contemplan la construcción de un edificio de 17.000 metros cuadrados donde se atenderán las urgencias. Además, el inmueble hará las veces de hospital de día, reanimación postquirúrgica, rehabilitación, farmacia, cirugía mayor ambulatoria, hemodinámica y una central de esterilización o anatomía patológica.
Este edificio estará ubicado encima del aparcamiento de tres plantas y 900 plazas que estará terminado en Semana Santa. La construcción del "parking" forma parte de la primera fase de la obra, que se va a solapar unos meses con la segunda. En la primera etapa también se han construido los nuevos aljibes de agua potable y protección contra incendios (que entraron en funcionamiento en julio), además de la zona industrial, donde se ubican las calderas, los grupos electrógenos y los cuadros de electricidad. El motivo de que este equipamiento esté ubicado ahí es que la vieja zona industrial tendrá que ser demolida en breve y el hospital no podía quedar desabastecido. «Son unos trabajos que han llevado bastante tiempo», aseguran fuentes cercanas a la obra.
Los trabajadores ya han empezado a levantar la estructura de uno de los tres edificios que se construirán alrededor de la estructura actual. El segundo se situará en la calle Sanz Y Forés sobre otro aparcamiento y albergará en su interior las consultas externas. Sin embargo, no será hasta principios de 2012 cuando empiece esta parte, englobada dentro de la fase III. Será el momento entonces de reformar las torres sur y este y de trasladar a los pacientes que sean necesarios.
El tercer edificio, que estará ubicado en la parte de la entrada principal, empezará a construirse en 2014 y se convertirá en el acceso principal (aunque habrá otros dos). Allí estará el vestíbulo principal, la zona de administración y un pequeño salón de actos, aparte de una zona de archivo y documentación. Esta fase concluirá con la reforma de las torres norte y oeste, que suman 12.300 metros de superficie.
En la quinta y definitiva fase habrá que liberar las diferentes alas del edificio principal, con más traslado de pacientes, para cambiar la distribución y empezar a dotar al centro del equipamiento necesario para dar servicio de diálisis, gabinete de exploraciones funcionales, radioterapia en ocho salas, laboratorios, unidades de soporte, bloque obstétrico-paritorios, medicina nuclear, reproducción asistida y diagnóstico por imagen.
Pasa de 40 a 64 salas. El edificio que empieza a levantarse ahora mejorará ostensiblemente el servicio de urgencias del hospital. Sirva como ejemplo que de 40 salas reservadas a este tipo de atención se pasará a 64, al igual que se mejorará las instalaciones en otro tipo de atenciones, como Unidad de Cuidados Intensivos o puestos de diálisis.
En la actualidad trabajan en la obra en torno a 70 personas entre las 8.00 y las 19.00 horas. Ni siquiera la prevista aparición de restos del viejo Seminario a principios de año consiguió frenar una obra que va a muy buen ritmo. Para la gestión de estos restos, que no tenían un especial valor arquitectónico, se creó un Plan de Seguimiento en el proyecto básico en coordinación con la Junta de Castilla y León. Después de catalogarlos, se destruyeron.