El Ministerio de Fomento tiene en Valladolid su banco de pruebas para tratar de acabar con una de las principales causas de accidentes, el vuelco de los coches tras las salidas de vía. Este sistema se denomina cuentas drenantes, se implantó por técnicos de la Demarcación de Carreteras de la Subdelegación del Gobierno y se empezó a instalar en varias vías de la red provincial en el año 2007, aunque es ahora cuando se están empezando a apreciar sus resultados, al haber logrado, prácticamente, eliminar todos los accidentes.
En concreto, se ha actuado en 18 kilómetros, repartidos por 44 tramos de la N-601 (entre Mojados y La Pedraja, y en el entorno de los términos de Rioseco y Mayorga), la N-610 (desde Villafrades hasta Valdunquillo) y la autovía A-6 (en varios puntos de su recorrido por la provincia). Los accidentes casi han desaparecido, pues si antes de la instalación de estos márgenes «benignos» se habían registrado 36 accidentes (con dos muertos y 28 heridos) en esos puntos, tras la puesta en marcha de las nuevas cunetas, sólo se han dado dos (y sin lesionados), siempre tomando como referencia el periodo entre 2004 y 2010. La mayor reducción de la accidentalidad se está, por el momento, dando en la carretera N-601.
14 piscinas de grava. Según la información recabada por este periódico, en términos absolutos, se ha invertido más de 1,7 millones de euros en estas obras y se han empleado cerca de 35.000 metros cúbicos de grava, equivalente a 14 piscinas olímpicas.
«Este sistema de las cunetas drenantes se basa en tecnología ya existente, pero que no se había puesto en marcha hasta ahora, que se está aplicando de manera específica en diversos tramos de la provincia de Valladolid», según explicó el propio subdelegado del Gobierno, Cecilio Vadillo.
El propio Vadillo destacó como principal ventaja la eliminación de los vuelcos cuando un coche se sale de la carretera. «Ha habido ya varios casos de gente que se ha salido de la vía y que al llegar a la zona de grava ha visto como su vehículo frenaba y se impedía así el vuelco. Incluso han llamado y han dado las gracias», desveló el subdelegado del Gobierno.
Para los técnicos, las ventajas van más allá de ese aumento de la seguridad vial, al suprimir estos «cunetones» -este sistema sólo se puede implantar en las cunetas grandes- y su conversión en unas auténticas pistas de frenado. Los expertos en la materia destacan su «fácil implantación, sin obras ni la necesidad de un personal cualificado», así como el «fácil mantenimiento que requiere».
No se puede parar. Entre los inconvenientes, la disminución de la capacidad hidráulica de la cuneta (el agua va por debajo de las piedras), la necesidad de que haya por la zona volúmenes de grava «suficientes» (cada kilómetro necesita como unos 2.000 metros cúbicos, es decir, casi una piscina olímpica) y, sobre todo, el riesgo de incitar a la parada de los coches, algo que se traduce en que ese vehículo queda atrapado entre las piedras, pues no es una superficie firme, sino que se moldea para la retención de los automóviles.