El absentismo laboral se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza del sector de la automoción. El propio ex presidente de Renault España, Juan Antonio Fernández de Sevilla, dijo en julio del año pasado que era necesario tomar medidas «con urgencia» para solucionar este problema. Sin embargo, no sólo la multinacional gala tiene esta preocupación. El resto de grandes empresas de la ciudad también busca fórmulas para rebajar este índice.
Sin ir más lejos, en la planta de Iveco de Valladolid los trabajadores de taller perdieron el año pasado un 7,13 por ciento de las horas laborables, la mayor parte de ellas por enfermedad. Este porcentaje se reduce sensiblemente en el caso de los mandos y el personal de oficina, cuyo índice de absentismo se situó el año pasado en el 4,17 por ciento de las horas perdidas. Con todo, la empresa italiana ha mejorado sus resultados en los dos últimos años dentro del taller. En 2007 y 2008 el índice dentro del grupo obrero fue de 8,86 y 7,75, respectivamente. Sin embargo, en las oficinas y entre los mandos ha aumentado (3,8 por ciento en 2007 y 2,43 en 2008).
Este problema ha llegado a tal punto en la multinacional italiana que recientemente se han producido despidos en la planta de Valladolid por ausencias «injustificadas y reiteradas». Además, la Dirección se tuvo que reunir con el Comité de Empresa para instar a la plantilla a trabajar de forma conjunta para resolver este conflicto.
En lo que se refiere a Renault, el pasado año perdió el 5,14 por ciento de las horas laborables debido al absentismo por enfermedad (este dato no tiene en cuenta, por ejemplo, los permisos o las horas de representación sindical). Es una cifra ligeramente superior a la del año pasado, 4,95 por ciento, pero que mejora la de 2007 (6,9 por ciento). Sin embargo, independientemente de este descenso, el absentismo sigue haciendo mucho daño, como demuestra el hecho de que las 681.826 horas perdidas en 2009 supusieron dejar de fabricar 50.000 vehículos (en 2008 fueron 45.451), 365.000 motores (330.489 en 2008) y 327.000 cajas de cambio en Sevilla (297.363 en 2008). Además, según los datos de Renault, en la fábrica se registró una media de 367 enfermos al día.
Con esta mejoría, Renault se encuentra por debajo del índice de absentismo del sector a nivel nacional. Según fuentes de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), el absentismo en 2008 estaba en torno al 7 por ciento de las horas perdidas y este año «en torno al 5,5 y 6 por ciento».
Las iniciativas de Renault para reducir este índice son muy diversas. Por ejemplo, hace algunos meses, en el momento de mayor incidencia de la gripe A, se prohibieron las habituales visitas a la fábrica. Además, se suelen distribuir entre la plantilla folletos con recomendaciones para la prevención de accidentes en verano y se utiliza el servicio médico de la empresa para acortar los plazos de espera de los pacientes en la Seguridad Social. También, en la medida de lo posible, se intenta adaptar cada puesto de trabajo a las exigencias físicas de los empleados.
Por su parte, en Michelin, el índice de absentismo entre febrero de 2009 y enero de 2010 fue del 3,68 por ciento. En esta fábrica, los meses más conflictivos en este sentido, los únicos en los que se supera el 4 por ciento, son diciembre, enero y febrero.
Desde Anfac explican que hay dos motivos principales que explican el descenso del absentismo en el sector. El primero es el descenso general de actividad y el segundo el «miedo» a perder el trabajo.
La Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León (Cecale) puso recientemente cifras a las pérdidas que supone el absentismo en la Comunidad. Según sus cálculos, las empresas pierden al año cerca de 600 millones en este concepto con un coste por trabajador de 904 euros al año, según los datos referentes al ejercicio de 2007.